default

“Yo estoy avispa”


En los comicios electorales de 1999 el PRD y su alianza oficialista obtuvo 483,501 votos con lo que logró obtener el segundo lugar detrás de la actual mandataria Mireya Moscoso, quien resultó ganadora con la “Alianza Unión por Panamá”.
La interrogante que surge en el ambiente político y en amplios sectores de la sociedad panameña y del electorado del país es saber si en verdad podrá la ahora oposición del PRD en 2004 prácticamente solo en esta ocasión en sus aspiraciones presidenciales, superar la cifra de votos alcanzada en la última elección de 1999. Debemos tomar en consideración para una valorización objetiva, lo es el hecho cierto y real que en 1999 la alianza oficialista “Nueva Nación” del PRD estuvo apoyada por 4 partidos políticos (PRD, PLN, Solidaridad y el desaparecido Papa Egoró); y era además, la terna de gobierno. Para el 2004, el PRD va solo a una segunda aventura de lograr con el mismo derrotado candidato de 1999 la Presidencia del país; porque de todos es sabido que los débiles aliados, el Partido Popular 2004, están condenados a desaparecer en forma irremediable como partido político constituido. ¿Podrá el PRD con sus débiles aliados sacar en esta ocasión los mismos 483,501 votos de 1999? Realmente lo dudamos, pues creemos que sería difícil, sino imposible. Veamos: En las pasadas elecciones primarias presidenciales de los huestes del PRD solamente se logró una cifra mínima con la participación en la votación de 140,000 de un total 482,000 inscritos (actualmente 443,365 al 30/sep/03).
Igualmente para las elecciones primarias a los cargos de legisladores, alcaldes y representantes la situación resultó mucho más desalentadora debido a la pobre participación, pues la demostración de fuerza fue mucho más desafortunada y desastrosa para el opositor PRD, cuando su membresía pese a que había aproximadamente unos 6,200 candidatos, sólo acudió a las urnas un aproximado de 270,000 copartidarios PRD a emitir su voto. Es lamentable, por decir lo menos, que para el opositor PRD en los próximos comicios de 2 de mayo de 2004, se vislumbra la repetición de la pasada y aparatosa derrota electoral y, quizás para esta ocasión, sería mucha más amplia que la sufrida en la pasada contienda electoral de 1999, ya que si el PRD no logró motivar a sus propios huestes y adherentes de acudir a las urnas a votar en su propia elección interna, vemos muy difícil que lo puedan lograr cuando tengan que pedirle a todos los panameños y electores del país, el voto a su favor. Máxime cuando ahora vemos que están desesperados por obtener fondos para su campaña política y, sin dinero, como sabemos, es imposible financiar campañas presidenciales. Creemos que para lograr el triunfo electoral el 2 de mayo de 2004, en todo caso el PRD, debe superar los votos logrados en 1999, de lo contrario perderá de nuevo sin duda alguna.
Creemos que la Alianza Visión de País (Avispa) constituida entre los partidos Arnulfista, MOLIRENA y Liberal Nacional, cuya participación democrática se verá reflejada en las urnas el 2 de mayo de 2004, sin duda será la terna ganadora en forma abrumadora donde no haya ningún vestigio y pizca de duda al respecto.
Seguimos adelante!...
¡Avispa!
A partir de esta Constitución se inicia en América Latina un gran movimiento constitucionalista, en virtud del cual todos estos países al sur de Estados Unidos aprueban sus respectivas cartas magna siguiendo, en grandes rasgos, el modelo norteamericano.
Como es sabido, el artículo 149 de nuestra Constitución vigente al respecto dice así: “Cinco días antes del período de cada legislatura, durante ésta y hasta cinco días después, los miembros de la Asamblea Legislativa gozarán de inmunidad. En dicho período no podrán ser perseguidos ni detenidos por causas penales o policivas, sin previa autorización de la Asamblea Legislativa. Esta inmunidad no surte efecto cuando el legislador renuncie a la misma o en caso de flagrante delito”.
La constitución colombiana en 1886, que rigió en Panamá hasta 1903, establecía en su artículo 107 que “ningún miembro del Congreso podrá ser aprehendido ni llamado a juicio criminal sin permiso de la cámara a que pertenezca, durante el período de las sesiones, cuarenta días antes y veinte después de éstas”.
Un país tan cercano al nuestro, como lo es Costa Rica, dispone en el artículo 110 de su constitución de 1949 que el diputado “desde que sea declarado propietario o suplente, hasta que termine su período legal, no podrá ser privado de su libertad por motivo penal, sino cuando previamente haya sido suspendido por la Asamblea”.
Volviendo a Colombia, su avanzadísima constitución de 1991 no habla de inmunidad parlamentaria, aunque sí establece a favor de sus congresistas un fuero especial, ya que solamente pueden ser detenidos y juzgados por la Corte Suprema de Justicia colombiana. Aún así, no cesan en ese país hermano sus problemas de corrupción e impunidad, como lo demuestra el reciente referendo o consulta para la reducción de escaños en el Congreso y la eliminación de otros privilegios a los funcionarios.
No queremos ser mal entendidos. No estamos diciendo que la inmunidad sea buena o mala. Tampoco somos partidarios de que permanezca o sea eliminada. Al respecto somos neutrales. El sentido de este escrito simplemente apunta a señalar uno de los orígenes remotos de dicha inmunidad y recordar las palabras de Jesucristo: “¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?”.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América