Zapatazo
Al inicio de su gestión, George W. Bush se jactaba de cómo casi toda América Latina y el Caribe seguía al consenso de Washington y cómo los iraquíes agradecían a las tropas de Estados Unidos por liberar a su país dando zapatazos a las estatuas de Hussein.
Para despedirse de su mandato, Bush fue a Irak donde le recibieron con un zapatazo, lo que muestra la debilidad de los ocupantes tanto en apoyo popular como en seguridad. Para muchos el atacante no es un terrorista quien bien pudo haberlo matado, sino que ven con cierta simpatía su protesta. Sin embargo, hay dos peores zapatazos que Bush viene recibiendo en su propio continente. En el norte se ha convertido en el presidente más impopular que hayan registrado las encuestadoras. Al sur de su frontera, él ha ido logrando que la mayoría de América Latina y el Caribe vaya eligiendo gobiernos que se reclaman de una u otra forma de izquierda y que Cuba haya ido logrando ampliar sus aliados y romper el cerco.
Inició ya la primera cumbre de América Latina y el Caribe sin Estados Unidos o Europa no parece ser un zapatazo contra Bush. Pero, mientras Bush viaja sin mucha honra por el Medio Oriente, Cuba logra ser aceptada en esa cita. También ese cónclave muestra ciertos intentos de lo que fuera el patio trasero de Washington de zapatear en la política mundial con su propio pañuelo.