Ortega logra su objetivo de la reelección presidencial por la vía judicial
Managua, 20 oct (EFE).- La reelección presidencial ha estado presente en la agenda de Daniel Ortega desde que asumió la jefatura de Estado de Nicaragua el 10 de enero de 2007, y el lunes el gobernante logró mediante una maniobra en la Corte Suprema su objetivo de abrir un camino hacia la prolongación de su mandato.
El día de su investidura Ortega anunció que promovería "profundas reformas" a la Constitución para cambiar el régimen institucional que rige en el país centroamericano, pero sin precisar si los cambios en la Carta Magna incluirían la reelección presidencial.
Fue con una reforma constitucional, en 1995, que se estableció la prohibición de la reelección presidencial continua y sólo esta permitida la reelección alterna.
Ortega no podía presentarse a la reelección por estar fuera de los dos límites que establece el articulo 147 de la Constitución: la imposibilidad de renovar el mandato de forma consecutiva y el haber ejercido el cargo en dos períodos presidenciales (el primero fue entre 1985 y 1990).
El que abrió esta caja de pandora, el 15 de enero de 2007, fue el presidente de la Asamblea Nacional, el sandinista René Núñez, quien declaró a la prensa que estaba de acuerdo con la reelección presidencial sucesiva de Ortega, como estaba establecido en la Constitución de 1987.
"Un período es insuficiente para hacer cambios. Yo creo que deberían ser dos períodos, como en los Estados Unidos", comentó en esa oportunidad Núñez, que fue secretario de Ortega durante los años 80.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que tiene en Ortega a su principal aliado en Centroamérica, también dijo en enero de 2007 que "cinco años no serán suficientes (para Ortega) para sacar a Nicaragua de la pobreza en que fue sumida por el neoliberalismo".
Desde que se comenzó a hablar de la reelección presidencial de Ortega, la oposición nicaragüense ha rechazado toda reforma constitucional destinada a permitir al gobernante que se presente a un nuevo período presidencial.
El ex presidente de Nicaragua (1997-2002) Arnoldo Alemán, el líder opositor Eduardo Montealegre, así como el dirigente sandinista disidente Edmundo Jarquín, figuran entre los políticos opuestos tajantemente a la reelección de Ortega.
Pese a todo, diputados seguidores de Alemán comenzaron negociaciones con los sandinistas en octubre de 2007 para reformar la Constitución, pero las conversaciones quedaron "congeladas" a causa de las elecciones municipales del 9 de noviembre de 2008, denunciadas como fraudulentas por la oposición.
En julio de 2009, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) resolvió en su convención nacional anual el rechazo a cualquier posibilidad de reformar la Constitución del país que permita la reelección sucesiva de Ortega.
El 19 de ese mismo mes, en ocasión del 30 aniversario de la revolución popular sandinista, Ortega pronunció un discurso en el que por primera vez habló abiertamente de su aspiración a la reelección.
El mandatario llamó a las fuerzas políticas a trabajar para "tener una mejor Constitución" o recurrir a mecanismos como un referéndum o instalar "otra urna" para consultar al pueblo si quiere o no la reelección presidencial en períodos sucesivos.
"Que el derecho a la reelección sea para todos y que sea el pueblo con su voto quien premie o castigue", eligiendo a sus autoridades, dijo Ortega.
El vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, el sandinista Rafael Solís, ha afirmado en varias ocasiones que Ortega contaba con los 56 votos que se necesitan para reformar la Constitución y eliminar el impedimento al mandatario para su reelección sucesiva.
El gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) cuenta con 38 diputados en la Asamblea Nacional integrada por 92 legisladores, cuenta que sumándole a diputados aliados alcanza 47 -cifra mínima necesaria para celebrar sesiones plenarias-.
Sin embargo, ante las dificultades que se han presentado para conseguir los 56 votos que se necesitan para reformar el artículo 147 de la Constitución, Ortega decidió buscar la reelección por la vía judicial.
Para ello presentó un recurso de amparo el pasado 15 de octubre ante el Consejo Supremo Electoral (CSE) mediante Eduardo Mejía, como apoderado del mandatario y de 109 alcaldes sandinistas.
El órgano electoral se declaró incompetente y tras pasar por el Tribunal de Apelaciones de Managua el recurso llegó a la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, donde fue admitido.
En la noche del lunes, y con la mitad de los magistrados titulares -los liberales- ausentes y siendo sustituidos por jueces sandinistas, la sala constitucional declaró "inaplicable" el artículo 147, lo que, según el vicepresidente del alto tribunal, Rafael Solís "esta firme y ya es materia juzgada".
El día de su investidura Ortega anunció que promovería "profundas reformas" a la Constitución para cambiar el régimen institucional que rige en el país centroamericano, pero sin precisar si los cambios en la Carta Magna incluirían la reelección presidencial.
Fue con una reforma constitucional, en 1995, que se estableció la prohibición de la reelección presidencial continua y sólo esta permitida la reelección alterna.
Ortega no podía presentarse a la reelección por estar fuera de los dos límites que establece el articulo 147 de la Constitución: la imposibilidad de renovar el mandato de forma consecutiva y el haber ejercido el cargo en dos períodos presidenciales (el primero fue entre 1985 y 1990).
El que abrió esta caja de pandora, el 15 de enero de 2007, fue el presidente de la Asamblea Nacional, el sandinista René Núñez, quien declaró a la prensa que estaba de acuerdo con la reelección presidencial sucesiva de Ortega, como estaba establecido en la Constitución de 1987.
"Un período es insuficiente para hacer cambios. Yo creo que deberían ser dos períodos, como en los Estados Unidos", comentó en esa oportunidad Núñez, que fue secretario de Ortega durante los años 80.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que tiene en Ortega a su principal aliado en Centroamérica, también dijo en enero de 2007 que "cinco años no serán suficientes (para Ortega) para sacar a Nicaragua de la pobreza en que fue sumida por el neoliberalismo".
Desde que se comenzó a hablar de la reelección presidencial de Ortega, la oposición nicaragüense ha rechazado toda reforma constitucional destinada a permitir al gobernante que se presente a un nuevo período presidencial.
El ex presidente de Nicaragua (1997-2002) Arnoldo Alemán, el líder opositor Eduardo Montealegre, así como el dirigente sandinista disidente Edmundo Jarquín, figuran entre los políticos opuestos tajantemente a la reelección de Ortega.
Pese a todo, diputados seguidores de Alemán comenzaron negociaciones con los sandinistas en octubre de 2007 para reformar la Constitución, pero las conversaciones quedaron "congeladas" a causa de las elecciones municipales del 9 de noviembre de 2008, denunciadas como fraudulentas por la oposición.
En julio de 2009, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) resolvió en su convención nacional anual el rechazo a cualquier posibilidad de reformar la Constitución del país que permita la reelección sucesiva de Ortega.
El 19 de ese mismo mes, en ocasión del 30 aniversario de la revolución popular sandinista, Ortega pronunció un discurso en el que por primera vez habló abiertamente de su aspiración a la reelección.
El mandatario llamó a las fuerzas políticas a trabajar para "tener una mejor Constitución" o recurrir a mecanismos como un referéndum o instalar "otra urna" para consultar al pueblo si quiere o no la reelección presidencial en períodos sucesivos.
"Que el derecho a la reelección sea para todos y que sea el pueblo con su voto quien premie o castigue", eligiendo a sus autoridades, dijo Ortega.
El vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, el sandinista Rafael Solís, ha afirmado en varias ocasiones que Ortega contaba con los 56 votos que se necesitan para reformar la Constitución y eliminar el impedimento al mandatario para su reelección sucesiva.
El gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) cuenta con 38 diputados en la Asamblea Nacional integrada por 92 legisladores, cuenta que sumándole a diputados aliados alcanza 47 -cifra mínima necesaria para celebrar sesiones plenarias-.
Sin embargo, ante las dificultades que se han presentado para conseguir los 56 votos que se necesitan para reformar el artículo 147 de la Constitución, Ortega decidió buscar la reelección por la vía judicial.
Para ello presentó un recurso de amparo el pasado 15 de octubre ante el Consejo Supremo Electoral (CSE) mediante Eduardo Mejía, como apoderado del mandatario y de 109 alcaldes sandinistas.
El órgano electoral se declaró incompetente y tras pasar por el Tribunal de Apelaciones de Managua el recurso llegó a la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, donde fue admitido.
En la noche del lunes, y con la mitad de los magistrados titulares -los liberales- ausentes y siendo sustituidos por jueces sandinistas, la sala constitucional declaró "inaplicable" el artículo 147, lo que, según el vicepresidente del alto tribunal, Rafael Solís "esta firme y ya es materia juzgada".