El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, hizo hoy un llamamiento para que todos los países destinen menos dinero para la guerra y más fondos para el desarrollo de los países pobres con el fin de evitar la "bancarrota moral" del mundo.
Arias participó hoy en esta capital en la primera sesión de la conferencia de cuatro días que convocó la ONU para analizar la marcha de los compromisos asumidos en el 2002 en la ciudad mexicana de Monterrey sobre la financiación para el desarrollo.
"Sólo algunos pueden sentarse a la mesa (de la riqueza mundial), pero todos tienen que pagar la cuenta", afirmó Arias en una intervención que fue muy aplaudida por los líderes políticos y expertos en desarrollo presentes en la conferencia.
Arias, uno de los pocos jefes de Estado que se hizo presente en esta ciudad, lamentó precisamente que en esta reunión internacional falten los representantes "de algunos de los países más poderosos del planeta, encargados de entregar la financiación".
"La brecha seguirá ensanchándose sin piedad hasta que no aprendamos a ser socios en las buenas y en las malas", agregó Arias, Premio Nobel de la Paz en 1987 y gobernante de Costa Rica, en un segundo mandato, desde el 8 de mayo del 2006.
El jefe de Estado firmó que es necesario revertir la tendencia de que los gobiernos prefieran "apertrechar a sus ejércitos en lugar de educar a sus niños".
Puso como ejemplo que los gastos destinados a un solo avión de combate servirían para comprar 200.000 computadoras portátiles para niños de bajos recursos y el valor de un helicóptero equivale a una beca de 100 dólares mensuales para 5.000 jóvenes.
Esta es una tendencia que observan no sólo las naciones ricas, sino también las pobres.
"Muchas naciones en vías de desarrollo han convertido a sus poblaciones en carne de cañón al negarles los recursos para una vida digna, para dedicarlos a sus aparatos militares", agregó el presidente de Costa Rica, un país que no tiene ejército.
Oscar Arias insistió en la necesidad de que se respete el compromiso fijado internacionalmente para que cada país destine el 0,7 por ciento de su producto interno bruto (PIB) para financiar el desarrollo de las naciones pobres, y propuso incluso que se aumente ese porcentaje.
Reservar ese 0,7 por ciento del PIB para el desarrollo, "una cantidad minúscula", no ocasionará "la bancarrota de nadie, pero negarla sí puede ocasionar la bancarrota moral, la quiebra del Banco de la Justicia".
También insistió en la necesidad de fijar mecanismos financieros internacionales "que privilegien la inversión en recursos humanos, en detrimento del gasto militar".
Si no se atajan los problemas que genera la pobreza, agudizada por la actual crisis económica internacional -Arias añadió- las naciones desarrolladas tendrán que destinar los fondos "para combatir la inmigración proveniente de los países más pobres".
Recordó que su gobierno ha propuesto un mecanismo para apoyar el endeudamiento de las naciones en desarrollo para que "inviertan cada vez más en recursos de medio ambiente, en salud, educación y vivienda, y cada vez menos en armas y soldados".
"En este momento de crisis internacional -agregó- demostremos si somos capaces de recompensar no sólo a quien gasta con orden hasta ahora, sino también a quien gasta con ética".