Panamá afronta una reñida campaña presidencial mientras avanza la ampliación del canal


Los panameños se aprestan a cambiar de gobierno en medio del proceso de ampliación de su canal, el proyecto de mayor envergadura que ha afrontado este país desde la construcción de la vía interoceánica.


La campaña política para los comicios del 3 de mayo de 2009 se perfila como la más reñida desde que este país volvió al sistema democrático en 1989, tras el derrocamiento, por una invasión estadounidense, de la dictadura militar del general Manuel Antonio Noriega, preso en ese país por narcotráfico.


La ex ministra de Vivienda Balbina Herrera, del gobernante Partido Revolucionario Democrático (PRD) y el empresario Ricardo Martinelli, del opositor Cambio Democrático (CD), se perfilan, según las encuestas con escaso margen de diferencia, como los candidatos favoritos, con apoyos alrededor del 30 por ciento.

 

Detrás se ubican el empresario Juan Carlos Varela, del Partido Panameñista (PP), el principal de la oposición, y el ex presidente Guillermo Endara (1989-1994), de Vanguardia Moral de la Patria.


Virtualmente blindada de este contexto político, la ampliación del Canal de Panamá ha marchado en 2008 con inversiones por 302 millones de dólares, de los 5.250 millones programados entre 2007 y 2014 y prepara la principal licitación, en marzo próximo, para la construcción del tercer juego de esclusas con sus tinas de reciclaje de agua adyacentes.


Esta licitación ha convocado a cuatro conglomerados de grandes empresas internacionales que durante todo el año han preparado, junto con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), el pliego de cargos para disputarse el jugoso contrato, por más de 3.000 millones de dólares, para construir el sistema hidráulico que permitirá a la vía duplicar su capacidad de 300 a 600 toneladas anuales de carga.

 

El Banco de Cooperación Internacional de Japón (JBIC) suministrará 800 millones de dólares, 500 millones el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y 400 millones de dólares el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).


Además, 300 millones serán desembolsados por la Corporación Financiera Internacional (CFI, del Banco Mundial) y 300 millones de dólares por la Corporación Andina de Fomento (CAF).


Por otra parte, el contralor general de Panamá, Carlos Vallarino, consideró que el crecimiento económico del país "podría superar el 9 por ciento" en 2008, pese a la crisis global que ha ralentizado la economía.

 

De acuerdo con Vallarino, el aumento en la actividad económica ha permitido "a la clase humilde acceder a empleos, disminuyendo el desempleo", que se situó en agosto pasado en 5,6 por ciento, el más bajo en los últimos 30 años.


Más conservador es el ministro panameño de Economía y Finanzas, Héctor Alexander, quien pronostica no menos de un 9 por ciento de incremento del Producto Interior Bruto (PIB), con una inflación del 9,6 por ciento y para 2009 un 7,5 por ciento y 4,8 por ciento, respectivamente, "como efecto de la crisis global".


Aunque acepta que se frenará la economía, por la reducción de las importaciones estadounidenses y el encarecimiento del crédito, Alexander considera que Panamá navegará en las aguas turbulentas de la crisis con buen viento, gracias a su fortaleza macroeconómica.

 

Con 63.000 millones de dólares en activos, más de 14.000 millones de liquidez, una legislación que privilegia la privacidad, los cerca de un centenar de bancos de todo el mundo afincados en Panamá se perfilan como un "puerto refugio" para los vientos de tempestad que se avecinan en otros mercados, alegó Alexander a Efe.


Para 2009, con un presupuesto de 9.700 millones de dólares, el gobierno continuará su plan de subvenciones, que subirá a los 700 millones, abarcando los sectores de salud, educación, agricultura, alimentación, energía y transporte, lo cual ha sido considerado por la oposición como una estrategia en función electoral.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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