Un grupo de seis artistas de la organización Payasos sin Fronteras (PSF) llegó hoy al campamento de la caleta el Morro, cerca de la damnificada localidad de Talcahuano, para aliviar con sonrisas a los niños damnificados por el terremoto y posterior maremoto del pasado 27 de febrero.
"Es muy impactante ver toda la orilla destruida, con muchos escombros", aseguró a Efe Francisco Alvarado, jefe de la misión, minutos antes de empezar el primer espectáculo destinado a los infantes de un campamento formado por 150 tiendas de campaña.
Son payasos, malabaristas y acróbatas chilenos que, coordinados por instituciones como la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) y la Agencia Catalana de Cooperación, acudieron a las zonas más devastadas para que los más pequeños "puedan mejorar a través de la risa".
Durante la primera parte de la gira, los payasos de la organización no gubernamental (ONG) catalana viajarán por la región del Biobío y a la localidad de Rancagua, mientras que la segunda semana de abril partirán hacia la región del Maule, otra de las más afectadas por el sismo de 8,8 grados Richter.
Para Alvarado, quien en 2001 y 2002 viajó a Mali y a Guatemala con la misma organización para rescatar sonrisas, se hace "extraño" colaborar en su propio país, que de un día para otro se convirtió en otra víctima de las catástrofes naturales.
Sin embargo, el jefe de los payasos aseguró que el ambiente en la caleta el Morro es "calmo y positivo", y expresó su deseo de "aliviar a la gente a través del arte", mediante una actuación con mucho intercambio con el público.
La ONG Payasos Sin Fronteras fue fundada en 1993 en Barcelona, España, en respuesta a la situación de los niños de Croacia durante la guerra de la antigua Yugoslavia.
Sus dos principales objetivos son la mejora de la situación psicológica y emocional de las poblaciones afectadas por conflictos o catástrofes naturales, y la sensibilización de la sociedad promoviendo actitudes solidarias.
El terremoto de 8,8 grados Richter y el posterior maremoto que asolaron el centro y sur de Chile el pasado 27 de febrero dejaron un saldo de 342 muertos, 800.000 damnificados y pérdidas por 30.000 millones de dólares.