El presidente de la petrolera brasileña Petrobras, José Sergio Gabrielli, dijo hoy que confía en un acuerdo satisfactorio con Ecuador tras la salida de la compañía de ese país y con Venezuela para la construcción de una refinería conjunta.
En una entrevista con varias radios, Gabrielli aseguró que Petrobras decidió abandonar Ecuador por no aceptar los términos que le presentó el Gobierno de ese país para cambiar de contrato y que espera una negociación normal para definir la indemnización por los activos a los que renunció y que aún no fueron amortizados.
"Ecuador decidió cambiar los contrato de exploración y producción de petróleo. Transformar los contratos de participación por contratos de (prestación de) servicios. No concordamos con los términos del contrato y le avisamos al Gobierno (ecuatoriano) que no aceptamos esa migración", dijo el presidente de la mayor empresa brasileña.
Según Gabrielli, Petrobras está discutiendo con Ecuador "la indemnización por los activos no amortizados" y espera que sea "una negociación normal entre dos entidades que no convergieron en intereses en un determinado momento".
La salida de Petrobras de Ecuador fue confirmada la semana pasada, cuando venció el plazo que el Gobierno de ese país fijó para que las multinacionales firmaran nuevos contratos.
Los dos activos que Petrobras abandonó en el país andino están situados en la Cuenca Oriente de Ecuador y le permitían a la empresa brasileña contar con 2.400 barriles diarios de petróleo, volumen equivalente a su participación en esos campos petroleros.
Gabrielli dijo igualmente que espera una negociación satisfactoria para concretar la sociedad de Petrobras y de la petrolera venezolana PDVSA en la refinería Abreu y Lima, que está en construcción desde el año pasado sólo con inversiones de la empresa brasileña.
El presidente de Petrobras dijo que las dificultades de PDVSA para aportar los recursos que le corresponden no comprometen las obras, que siguen a pleno vapor.
La refinería Abreu y Lima se construye en el estado brasileño de Pernambuco y se calcula que entrará en operaciones en 2011, con capacidad para procesar 230.000 barriles de petróleo por día con crudo procedente de Brasil y de Venezuela.
Las negociaciones entre Petrobras y PDVSA en torno a la refinería comenzaron en 2005 y desde entonces ambas empresas intentan poner fin a diversos desacuerdos.
Pese a que el contrato definitivo prevé que la brasileña tendrá una participación del 60% en el proyecto y la venezolana el 40%, Petrobras decidió iniciar las obras unilateralmente porque PDVSA no ha conseguido los recursos comprometidos.
La empresa venezolana solicitó un préstamos al estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil, que no ha sido aprobado por la falta de garantías.
"No creo que (el problema de PDVSA) pueda perjudicar las obras. Las obras están en plena marcha y todos los contratos para la adquisición de los equipos de la refinería están prácticamente firmados. Las obras están a todo vapor", afirmó Gabrielli.
"La situación societaria entre Petrobras y PDVSA será resuelta en el momento adecuado. Hasta ahora no he recibido ningún recurso, pero los contratos están en vigor y estamos esperando la posición de PDVSA especialmente en los que se refiere a las garantías para la deuda", agregó el ejecutivo.