La senadora opositora colombiana Piedad Córdoba dijo hoy que ha enviado una carta al presidente Álvaro Uribe en la que le pide que la reciba para conversar sobre las liberaciones de rehenes anunciadas por las FARC y el intercambio humanitario.
"El objetivo es reiterarle la solicitud para la invitación a conversar sobre las liberaciones y el intercambio humanitario" con el que las FARC proponen canjear a 23 policías y militares secuestrados (el Gobierno habla de 24) por medio millar de guerrilleros presos, contó la legisladora a los periodistas.
Añadió que también está gestionando un encuentro con el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Rubén Salazar, para buscar una aproximación con el Gobierno.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han expresado su disposición a poner en libertad al cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo, secuestrado hace casi doce años, y al soldado Josué Daniel Calvo, así como a entregar el cadáver de un capitán de la policía que murió cuando estaba cautivo.
Uribe autorizó el pasado 8 de julio a Córdoba a participar en esas liberaciones, pero con la condición de que las FARC entreguen a todos los policías y militares que tienen en su poder, así como los restos de tres hombres que murieron en cautiverio.
La senadora ha pedido tener una reunión con Uribe para definir cómo proceder para que se hagan realidad esas liberaciones anunciadas, pero ese encuentro aún no se ha producido.
Córdoba dio a conocer ayer pruebas de vida de dos de los más recientes secuestrados por las FARC y prometió que en los próximos días llegarán más, correspondientes a otros militares y policías considerados "canjeables" por el grupo rebelde.
En un vídeo de casi 15 minutos, el mayor de la Policía Guillermo Javier Solórzano y el cabo del Ejército Salín Antonio Sanmiguel Valderrama aparecen en buen estado de salud y con buen ánimo.
La política opositora también advirtió hoy del peligro que suponen los operativos que lleva a cabo el Ejército para intentar un rescate de rehenes, ya que, a su juicio, "tienen algo muy peligroso: que se dé la muerte de los policías y militares secuestrados".