Piñera rinde cuentas al Parlamento en medio de la bonanza económica y protestas


El presidente de Chile, Sebastián Piñera, acudirá mañana al Congreso para dar cuenta de lo hecho por su Gobierno en el último año aupado por datos que evidencian una bonanza económica, pero en medio de protestas por problemas medioambientales y educativos.


En una ceremonia revestida de gran solemnidad institucional que se celebra cada 21 de mayo -el mismo día en que se conmemora la batalla naval de Iquique entre chilenos y peruanos- Piñera comparecerá ante diputados y senadores para hacer un balance de su gestión durante el último año.


Según ha trascendido, el jefe del Estado aprovechará la rendición de cuentas para anunciar nuevos planes y proyectos dirigidos a estimular el crecimiento económico e impulsar la agenda social.

 

Hace un año, casi recién llegado a la presidencia, Piñera se centró en el proceso de reconstrucción tras el terremoto y la descripción detallada de su programa de gobierno.


En esta ocasión se espera que el presidente anuncie medidas concretas en materia de reformas políticas, sociales y medioambientales.


"Las expectativas son enormes", porque el año pasado "básicamente se remitió a reiterar su programa, anunciar cuales serían las líneas del Gobierno y lo que iba a pasar con la reconstrucción", señala la abogada Camila Maturana, coordinadora del Observatorio Parlamentario.

 

La cita de mañana en el Congreso "será clave para conocer cómo el presidente va a dar cumplimiento a los compromisos que hizo en materia de fortalecimiento de los derechos humanos y profundización de la democracia", recalcó.


Los analistas también esperan que Piñera anuncie medidas de estímulo económico en momentos en que el país está creciendo a una tasa interanual del 9,8 por ciento, según dio a conocer esta semana el Banco Central.


Impulsada por los trabajos de reconstrucción tras la tragedia ocurrida en febrero del año pasado, la economía chilena experimenta su mayor dinamismo desde 1995 empujada por el alza de la demanda interna y la recuperación del sector industrial.

 

Según los expertos consultados por el instituto emisor, el producto interior bruto (PIB) aumentará este año un 6,3 por ciento, un ritmo de crecimiento que Chile necesita mantener en los próximos ocho años para dejar atrás el subdesarrollo a finales de esta década, principal anhelo de Sebastián Piñera.


En este ambiente de bonanza económica, el desempleo ha disminuido hasta el 7,3 por ciento, una cifra situada incluso por debajo de las proyecciones del mercado y de las expectativas de los expertos.


Pero los esperanzadores resultados económicos contrastan con el ambiente de movilización social que vive el país en las últimas semanas, con masivas y repetidas manifestaciones convocadas por movimientos sociales, organizaciones estudiantiles y sindicatos.

 

Hace una semana, Santiago fue escenario de una de las protestas más multitudinarias desde el restablecimiento de la democracia, cuando 30.000 personas marcharon por las calles de la capital en rechazo al megaproyecto Hidroaysén, que contempla la construcción de cinco represas en la Patagonia chilena.


Los opositores al proyecto -entre los que se encuentran agrupaciones ecologistas, organizaciones ciudadanas y parlamentarios de la oposición- han conseguido movilizar también a miles de personas en otras ciudades del país en una protesta que crece día a día apoyado en las redes sociales.


Junto a esto, miles de estudiantes y profesores marcharon el pasado día 12 por las principales ciudades del país para exigir un aumento de los recursos destinados a la educación pública, especialmente en la enseñanza superior.


La aprobación de la gestión del presidente, que en octubre pasado -durante el rescate de los 33 mineros atrapados en un yacimiento de Atacama- alcanzó el 63 por ciento- hoy día se sitúa en el 41 por ciento, en tanto que el rechazo llega al 49 por ciento, según la encuestadora Adimark.


Este descenso de la popularidad de Piñera se produce en un contexto marcado por controvertidas actuaciones políticas que forzaron la renuncia de la intendenta de la región del Biobío, Jacqueline van Rysselberghe, y de la ministra de Vivienda, Magdalena Matte, la segunda persona que abandona su cargo en el Gobierno, tras la renuncia el pasado 13 de enero de Jaime Ravinet, titular de Defensa.


Un día después de la partida de Ravinet el presidente cambió a los ministros Trabajo, Transportes y Energía, y reforzó el peso político de su gabinete, hasta ese momento copado por empresarios y técnicos.


Según explicó a Efe el profesor Augusto Varas, doctor en Sociología por la Washington University, en Chile hay un intento por "conformar una nueva derecha, liderada por un presidente popular y una cohorte de dirigentes políticos autónomos de los partidos, capaz de cooptar al centro político".


Pero la gestión de Gobierno centrada en la reconstrucción y en iniciativas relacionadas con el presupuesto, las reformas políticas y la educación "muestra contradicciones entre la retórica y los hechos", advirtió el analista del grupo Nueva Economía.


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101 años de Panamá América

 
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