Gisela Dulko y Juan Ignacio Chela iniciaron hoy con sendas victorias la andadura argentina en Roland Garros en una edición en la que las lesiones han privado a la armada albiceleste de sus dos mejores raquetas, la de Juan Martín del Potro y la de David Nalbandian.
En un comienzo de Roland Garros en el que la mayor sorpresa fue el abandono del letón Ernests Gulbis por lesión, Dulko protagonizó la otra inesperada noticia del día, al eliminar a la bielorrusa Victoria Azarenka.
La única argentina del cuadro aprovechó la errática derecha de su rival y golpeó con la solidez necesaria para anular una de las tenistas más temidos del ránking femenino en poco más de una hora y cuarto para sentenciar con un 6-1 y 6-2.
Ahora habrá que ver si la bonaerense, 45 del ránking de individuales de la WTA y recién estrenada como una excelente jugadora de dobles, consigue desmarcarse de la estadística, esa cábala matemática que dicta que cada vez que elimina a una de las diez mejores del mundo pierde el partido siguiente.
Para ello tendrá que borrar del polvo de ladrillo a la sudafricana Chanelle Scheepers, la única jugadora del torneo nacida en África, aunque vive desde hace seis años en Estados Unidos.
Chela, por su parte, no defraudó y apeó del cuadro al estadounidense Ryan Sweeting por 6-0, 6-4 y 7-6 (4).
Chela, con todo a favor y un 4-4 en el tercer set, desperdició y tres puntos de rotura consecutivos, lo que le llevó a solicitar asistencias médicas antes de recuperarse y para llevarse el partido en el desempate de la tercera manga.
El argentino, clasificado en el puesto 48 del ránking de la ATP, se medirá en segunda ronda contra el ganador del partido que enfrentará al local Richard Gasquet, reciente vencedor del torneo de Niza, y el escocés Andy Murray, cuarto cabeza de serie.
Queda pues que debute mañana Leonardo Mayer frente al ucraniano Sergiy Stakhovsky, antes de que el martes les llegue el turno a Horacio Zeballos, Juan Mónaco y Eduardo Schwank.
Mayer, que viene de alcanzar los cuartos de final en el torneo de Niza, se estrenó el año pasado en su primer Roland Garros con victoria, con lo que cabe esperar que apunte venga con ganas de apuntar más alto.
Dejando Argentina de lado, el otro latinoamericano triunfante de la jornada fue el colombiano Alejandro Falla, que acabó con el serbio Janko Tipsarevic al firmar un tanteo de 6-1, 6-2 y 6-3.
Falla dormirá hoy acunado por el sopor dulce de la victoria en la misma cama en la que, probablemente, a partir de mañana comenzará a desvelarse con la imagen de Roger Federer.
Todos los pronósticos apuntan a que el vigente campeón fulminará al austríaco Peter Luczak en primera ronda y se enfrentará en su siguiente partido al colombiano.
Huelga decir que el suizo es favorito, como tiene asumido Falla, quien se aferra a la esperanza de que Federer no parece tan inaccesible como antes o al optimismo de que es mejor medirse al gigante de Basilea en las primeras rondas, antes de que vaya atesorando confianza a medida que avanza en el cuadro.
La cruz de la moneda fue hoy para el tenis brasileño y chileno, países que ya han perdido respectivamente a Ricardo Mello y a Nicolás Massu.
Mello no se va de París "decepcionado" porque tuvo "opciones" de dar la sorpresa derrotando al croata Marin Cilic, al que le arrebató el segundo set y el inicio del tercero, antes de que el décimo favorito del torneo volviera a recuperar su pegada para terminar con un marcador de 6-1, 3-6, 6-3 y 6-1 a su favor.
Mañana saltarán a la tierra batida sus compatriotas Thomaz Belluci, que se estrenará contra el francés Michael Llodra, y Thiago Alves, que debutará frente al chileno Fernando González, semifinalista en 2009.
Aunque no llega en plena forma, "Feña" es la máxima esperanza chilena cuando se trata de soñar con levantar la Copa de los Mosqueteros, con permiso del debutante Jorge Aguilar.
Massu, por su parte, se va más alicaído después de haber caído en tres horas y media frente a Fabio Fognini por 6-1, 3-6, 2-6, 6-3 y 6-3 y se revuelve para avisar de que todavía le queda tenis en la raqueta.
"Mientras sigo jugando es porque creo que puedo hacer algo importante" y que "puedo jugar de igual a igual con los buenos" se reivindicaba el de Viña del Mar, con los arañazos de la derrota en París todavía a flor de piel.
Javier Albisu