POBLACION**Que el último censo haya registrado que hay más de 450 mil panameños mayores de 50 años, puede parecer entre curioso y asombroso, para algunos que pensaban que este es un país de jóvenes. Se equivocan. Y ese detalle nos permite concluir que Panamá empieza a pagar el precio del control de su crecimiento poblacional de los años 60 y 70, con APLAFA a la cabeza. En cosa de una década, habrá un adulto mayor por cada dos niños.
SEGURO**De pronto, nos estamos convirtiendo en una nación de viejos, como Europa, donde con sus universidades vacías, están desesperadamente exhortando a sus jóvenes a tener más hijos, sin ningún resultado. Las parejas, por allá, conviven sin descendencia, acostumbradas a disfrutar la vida, según ellos, sin nadie que los perturbe. Por eso, ellos, como nosotros, padecen la situación de tener sus sistemas de seguro social en quiebra.
EQUILIBRIO**Porque sin más jóvenes, corremos el riesgo de convertirnos en un país de jubilados. ¿Quién los va a mantener? Obviamente, los seguros no pueden. De diez trabajadores por cada pensionado de hace cuarenta años hoy hay menos de cuatro. El Estado no ha tenido en las últimas décadas una política equilibrada de población. Y sin gente no hay crecimiento económico. Lo peor es que son los pobres quienes más hijos tienen.