Estados Unidos vuelve al básquetbol olímpico con otro equipo de "ensueño" formado por figuras de la NBA y pocos se atreven a poner en tela de duda que la medalla de oro ya tiene dueño.
Los astros de la NBA han ganado los últimos dos torneos olímpicos con absoluto dominio y se espera que lo mismo ocurra en Sydney .
Los partidos, sin embargo, hay que jugarlos.
¿Que ocurriría si un equipo rival con más físico y tamaño se le pare sin complejos, dispara con una efectividad del 70% de una línea de tres puntos que es mucho más reducida a la de la NBA y es capaz de mantener un marcador estrecho hasta los minutos finales y sacar provecho de un fallo arbitral?
Eso sería una sorpresa de gran envergadura.¿Puede ocurrir?
En el básquetbol, todos pensaban que Estados Unidos era invencible, aunque no a este nivel, en 1972 y 1988, cuando sucumbió ante la Unión Soviética y no ganó el oro olímpico.
Lo imposible se dio y se comprobó que Estados Unidos puede perder.
"Siempre existe esa posibilidad", admite Rudy Tomjanovich, el entrenador del quinteto estadounidense.
En su estructura, el equipo no es del todo balanceado y podría echar de menos la presencia de figuras veteranas de la liga.
Shaquille O"Neal y Kobe Bryant, de los campeones Lakers de Los Angeles, no jugarán, al igual que Karl Malone y David Robinson, miembros de anteriores equipos olímpicos.
Además, dos de los mejores jugadores, Grant Hill y Tim Duncan, tuvieron que retirarse del equipo debido a lesiones.
En la nómina hay seis escoltas: Jason Kidd, Gary Payton, Steve Smith, Tim Hardaway, Allan Houston y Ray Allen.
Vince Carter, Shareef Abdur-Rahim, Vin Baker, Kevin Garnett, Antonio McDyess son los aleros.Eso deja a Alonzo Mourning como el único pívot.
No se trata de un equipo de ensueño de segunda, pero definitivamente tiene sus carencias.
"Creo que nuestros puntos fuertes serán la velocidad y la potencia atlética", comentó Tomjanovich."Además, si uno se pone a ver de cerca, es un equipo polifacético, con jugadores con una gran capacidad para saltar mucho".
Eso es cierto, el equipo está repleto con jugadores con esas características, entre ellos Vince Carter, un especialista en clavar el balón en el aro.
"Si bien somos más pequeños en el tablero, en contraste a países como Australia, nuestro estilo es suelto, de tirar de larga distancia y correr mucho", dice Mourning."La clave es la velocidad".
Pero para correr se necesita alguien que se encargue de los rebotes y eso podría complicar a Estados Unidos.
Australia, por ejemplo, tiene un equipo que incluye a anotadores como Andrew Gaze y Shane Heal y hombres con altura superior a los dos metros, como Luc Longley, Paul Rogers y Chris Antsey
China, por su lado, también tiene a tres mastodontes: Wang Zhi-Zhi, Yao Ming y Menk Bater.
Pero algunos de los mejores pívots en el mundo no podrán competir, como es el caso de los lituanos Arvydas Sabonis y Zydrunas Ilgauskas, y Vlade Divac de Yugoslavia.
Igualmente, Estados Unidos ya no se topará con los rivales que en 1992, el año en que debutó el "Dream Team", que quedaban deslumbrados ante la presencia de astros como Michael Jordan, Magic Johnson y Larry Bird.
A Estados Unidos le tocó el grupo más fácil de los dos de la ronda preliminar, conformado además por China, Francia, Italia, Lituania y Nueva Zelanda.
El otro grupo incluye a Angola, Australia, Canadá, España, Rusia y Yugoslavia.
"Seguramente habrá un equipo, como el de Australia, que saldrá a la cancha con la mentalidad de que nos puede ganar", señaló Mourning.
Pero para ello se necesitará de práccamente un milagro, algo que casi ocurrió hace cuatro años durante un partido de preparación para los juegos de Atlanta.
Esa vez, el "Dream Team" se vio perdiendo por 17 puntos a la mitad del partido contra un combinado de jugadores menores de 22 años.Finalmente, salieron victoriosos con una ventaja mínima de seis puntos, 96-90.
Austin Croshere, que actualmente juega con los Pacers de Indiana y que formó parte del equipo que casi da la sorpresa, opina que si el actual plantel no juega con todo su potencial, es muy posible que sea vencido.
Desde 1992, el resto del mundo ha comenzado a recortar la brecha que lo separa de la NBA.
El primer "Dream Team" ganó ocho partidos con un promedio de 43,8 puntos de ventaja, siempre superando la barrera de los 100.
Cuatro años después, la segunda edición la ganó con un margen de 32,3 puntos y en cuatro de sus ocho encuentros no alcanzó los 100.
"Creo que seremos criticados si no ganamos por mas de 20 puntos por partido", manifestó Mourning."Pero estoy seguro de que la medalla de oro será nuestra".