Política**Para todo político, las encuestas son un mal necesario, porque reflejan qué piensa el electorado de su gestión. En otras palabras, le indica cómo le va, cuando está en el gobierno, y cómo le puede ir en un sufragio, en caso de realizarse elecciones en un determinado momento. En fin, se trata de un termómetro que indica cuán cerca es la percepción de un político sobre su situación de la realidad.
Principios** Para el Organo Judicial, que no responde al electorado, sino supuestamente a principios (como el del debido proceso, etc.), las encuestas sobre el estado de la justicia y la seguridad jurídica del país son irrelevantes, precisamente porque esos principios, según ellos, ampliamente desconocidos e incomprendidos por la ciudadanía, no se inspiran en la popularidad.
Justicia**Pero las encuestas sobre ese Organo no miden popularidad, sino credibilidad y legitimidad. Y la última de CID/Gallup reitera que los jueces no están impartiendo justicia sobre la base de esos elevadísimos principios, sino sobre intereses personalísimos, hasta partidarios. Por los graves defectos que adolece la justicia y sus funestas consecuencias para el futuro del país, aguardamos con esperanza las recomendaciones de la Comisión Presidencial para la Justicia.