Precio**El continuo sacrificio fiscal del Gobierno, al mantener la reducción en el impuesto al combustible y, por lo tanto, artificialmente disminuyendo el aumento en el precio del mismo, suena atractivo y estamos seguros que mantendrá gran apoyo popular. Sin embargo, este alivio al bolsillo de los consumidores de gasolina y diesel envía el mensaje equivocado y distrae la atención ciudadana al verdadero problema.
Combustible** El precio del petróleo y sus derivados va en aumento porque existe una limitada oferta para la demanda existente. En otras palabras, estamos - no sólo en Panamá, en todo el mundo - consumiendo demasiado para lo que se extrae del subsuelo y se tiene capacidad para refinar; el huracán Katrina ha agravado la situación. A corto plazo, lo que procede es limitar la demanda, no controlar el precio.
Futuro**A mediano y largo plazo, el sacrificio fiscal causará mayores (otros) impuestos o un aumento estratosférico súbito en el precio local del combustible. Habrá que suspender el subsidio; los conductores todos tienen que tomar conciencia ya y ahorrar. Si la preocupación es la tarifa del transporte, entonces procede finalmente aumentarla o continuar subsidiándola, hasta que se atienda el problema en forma integral.