PRESUPUESTO**La estrechez entre los ingresos y gastos reales del Estado obliga al control de estos últimos. Todos los años sucesivas administraciones dictan medidas de contención desde temprano en su ejercicio, porque sus ingresos a duras penas alcanzan para atender presupuestos inflados, recargados de gastos recurrentes y en gran medida inevitables, y de muchas inversiones que son insensatas.
RELEVO**Cuando viene el cambio de gobierno, luego de cada quinquenio, existe la tentación en los funcionarios salientes de consumir lo presupuestado en ciertos reglones, primero para asegurarse que sus secretarios ejecutivos, asistentes personales, asesores y demás botellas obtengan el mayor beneficio posible, pero también para indisponer al gobierno entrante que usualmente es de un partido opositor.
CICLO**Las inversiones no se realizan y los proveedores no reciben su pago, pero los salientes cobran su año completo y por adelantado. En septiembre, los recién nombrados encuentran las arcas vacías y tienen que correr a la Asamblea para autorizaciones y reasignaciones extraordinarias, otra vez sacrificando inversiones y exprimiendo a los proveedores del Estado. El país anhela que este ciclo destructivo no se repita en esta ocasión.