El director Regional de Salud en Coclé, Juvenal Martínez, aclaró que la muerte de un niño antes de nacer, caso que se diera en el Hospital Marcos Robles de Aguadulce, a mediados del mes de diciembre pasado, no fue causado por descuido del personal que atendió a la madre, sino por problemas genéticos que el mismo presentaba.
Las declaraciones de Martínez se dan luego de que familiares de Lourdes del Carmen Ortega solicitaron a las más altas autoridades del Ministerio de Salud (MINSA), la investigación de la posible existencia de negligencia médica.
En aquella ocasión, Lubitza Ortega, hermana de la afectada, explicó que era extraño que ésta perdiera a la criatura, cuando tuvo un embarazo normal y controlado por ginecólogos que le dieron fecha probable de nacimiento, el 1 de diciembre, luego de confirmarle que se encontraba en buen estado.
Pero que no fue hasta después de 15 días, que los médicos sacaron a la criatura sin vida.
El funcionario de Salud indicó que la versión que tienen los médicos difieren un tanto de lo que dicen los familiares, ya que de acuerdo al expediente clínico y al personal que atendió a la joven, se les estuvo pasando visita diariamente.
Agregó que debido a las condiciones muy especiales de la paciente, donde existía una actividad de parto, según los familiares ya programada y por el tamaño del útero, se pensaba de que ya existía un producto más o menos a término, porque adicional a ésta, la frecuencia cardíaca fetal andaba a los 140 por minuto, por lo que se decía que era normal.
Señaló que durante los días de hospitalización, del 13 al 17 de diciembre, dos facultativos de la sala de Gineco-Obstetricia realizaron dos ultrasonidos y en uno de ellos se observó una hidrocefalia, es decir, un crecimiento de los ventrículos a nivel cerebral, lo que indicaba que ya habían problemas de carácter genético en el producto.
Martínez manifestó que observándose una posible anomalía, se le ordenó realizar un PNS, estudio que se tiene que hacer por medio de un monitor fetal, pero que lastimosamente no se efectuó porque el equipo que tiene el hospital presenta daños irreparables.
Comentó que se trató que este mismo examen se realizara en el Hospital Aquilino Tejeira, en Penonomé, pero por la falta de papel de registro, también se quedó sin hacer.
Según el funcionario, hasta las 3:40 de la tarde, anterior al deceso de la criatura, la frecuencia cardíaca fetal estaba normal y no es hasta cuando la enfermera obstetra, del turno de las 11:00 de la noche, detecta que esta ya no se escuchaba, confirmándose posteriormente por otra interna de la sala de Gineco-Obstetricia, la defunción del óbito fetal.
Al día siguiente lo informó a la doctora, quien procedió a realizar la cesárea a la madre afectada, antes de esto, realizó otro ultrasonido detectando también el crecimiento en los ventrículos a nivel cerebral.
"Se quiere dejar claro que la paciente en ningún momento fue desatendida y quizás los familiares no vieron que se le estaban haciendo exámenes de su estado, colocándosele aparatos y quizás inyectándoseles una serie de medicamentos", detalló Martínez.
Señaló que las malformaciones del sistema nervioso central, en este caso cerebral, produjeron este óbito, lamentablemente, y que en circunstancias de tener mejor equipo en los hospitales donde se requería hacer el PNS, pudo haber determinado días o una semanas antes, el estado morfológico del niño.
"Esto tal vez es un proceso de selección divina, aunado a las series de deficiencias que tenemos en nuestros hospitales, pero hay que tener claro que esto no ocurre sólo en el Hospital Marcos Robles, sino inclusive en centros de más alto nivel", puntualizó Martínez.