Una advertencia sobre la mala utilización que se está dando a los agroquímicos en las fincas agroreforestadoras y áreas de cultivo en Panamá Oeste, fue dada por el administrador regional de la Autoridad Nacional del Ambiente en Panamá Oeste, Carmelo Martíno, que enfatizo que no se esta cumpliendo a la cabalidad con las regulaciones existentes en el Manual de Fiscalización del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA).
Martíno dijo que existen regulaciones sobre la utilización de los agroquímicos, sin embargo, hay empresarios que adquieren estas sustancias y la entregan a los jornaleros sin mayor recomendación para que ellos procedan a aplicarlo a los cultivos, con lo cual se obvian las medidas de precaución para evitar intoxicaciones.
El funcionario aseveró que el grado de toxicidad de los productos no se esta tomando en consideración por algunos comercios, que despachan los agroquímicos sin mayor preocupación que las ganancias que se generen dejando de lado las orientaciones a los agricultores, como el no aplicarlo cerca de fuentes de agua y las consecuencias al ser humano.
Aseveró que por el momento todas las instituciones que deben interesarse por el problema de la contaminación por agroquímicos no se han unido para enfrentar el problema y establecer medidas como que el producto sólo sea despachado bajo receta extendida por un funcionario idóneo de las ciencias agropecuarias.
La situación ha alcanzado tal grado de preocupación que un miembro de la Iglesia Católica solicitó a la ANAM y al Ministerio de Salud un acercamiento para visitar algunas zonas como la piñera, en el sector de Panamá Oeste, donde están ubicadas fincas reforestadoras, a fin de verificar de cerca la situación que se registra.
Para el mes de enero de este año, indicó Carmelo Martíno, se recibió una denuncia de intoxicación por agroquímicos en el sector de Lagarterita, distrito de La Chorrera, la cual fue investigada en conjunto con el Ministerio de Salud, Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y que dio como resultado la mala utilización de agroquímicos. En esta ocasión se descubrió que los vestidores de los trabajadores estaba ubicado al lado del depósito donde se guardan estos productos. Además de ello se aplicaban los fungicidas e insecticidas con el viento en contra y utilizando bombas de motor y la ropa inadecuada.