B. del Toro. El aeropuerto internacional Manuel Niño de Changuinola, en Bocas del Toro, se ha convertido en un peligro y no solamente para la aviación, sino también para los transeúntes.
Las personas que tienen que transitar por el área, además de caminar entre el monte tiene que mantenerse vigilantes, porque se han visto serpientes entre la maleza. La situación es delicada, ya que la visibilidad es limitada y muchas veces, la altura de la maleza impide divisar con facilidad las luces de señalización de la pista.