Más de 200 años de historia y cultura están al borde del peligro, al verificarse que las estructuras de la parroquia de San Roque en San Francisco de la Montaña, en Veraguas, se encuentran en un franco deterioro.
El grado de alarma es tal, que se ha examinado la posibilidad de cancelar las celebraciones religiosas, para garantizar la seguridad de los feligreses.
El panorama en el interior de la iglesia es realmente triste, a pesar de que la iglesia está considerada como patrimonio histórico. El daño se ha propagado inclusive hasta el techo, mientras que en el interior del templo, la vista no es alentadora.
No obstante, las súplicas de los moradores del lugar despertó el interés de varios políticos, durante su campaña electoral. En un intento por rescatar estas instalaciones de incalculable valor, prometieron innumerables reparaciones, promesas que en muchos casos se esfumaron con el tiempo.
VALOR HISTORICO
La Iglesia de San Francisco de la Montaña, como se le conoce, fue construida aproximadamente en el año 1727, y se ha constituido en un ejemplo real y expresivo de la cultura española, que en esos tiempos dominaba América e inculcaba en la población indígena de este continente, los principios de la fe católica.
Este templo debe sus orígenes al auge del oro que existía en esta región por las conocidas minas de oro de La Concepción al norte de la provincia, y lo que hoy día constituyen los yacimientos de Remance, Santa Rosa y Cocuyo, las cuales representaban el fundamento económico de la región para aquella época.
LAMENTABLE FRAGILIDAD
En el interior del templo se alberga un patrimonio de incalculable valor y extraordinaria belleza, compuesto por nueve retablos puramente coloniales que constituyen un verdadero tesoro en historia, por la dedicación con que los mismos fueron elaborados y la dimensión que los mismos alcanzan.
En el año 1981, se logra que estos retablos fueran restaurados, debido al intenso deterioro que les afectaba.
La jornada iniciada y posteriormente estancada, se hizo por un monto de B/. 250 mil, lo que da una dimensión del valor que comprende este lugar.
La restauración comprendía reparaciones en todo el techo, dado que su estado desgastado amenazaba con ceder por el paso de los años.
Sin embargo, las inclemencias del tiempo y el poco interés de quienes han gobernado el país para que el problema fuera atacado con prontitud, ha provocado que la iglesia se encuentre en un estado de abandono.
Según el guía de la iglesia, Dicardides Rodróguez, instalada además como museo de San Francisco, producto de esta situación existen partes como el área contigua a la torre, en la que ya se pueden avistar huecos de gran tamaño que constituyen una muestra de lo deteriorado que se encuentra.
Detalló que las filtraciones de agua son evidentes a simple vista en este y otros sectores del templo, donde la humedad ha sido uno de los componentes para su deterioro.
Se suma además el caso de los andamios que sostienen el techo, a los cuales también ha llegado el agua, que contrario al efecto que causa normalmente, en este caso, resulta nociva para la conservación.
Su exterior también se pueden notar los resultados de esta situación, precisa Rodríguez, pues existen partes donde incluso el alero ha desaparecido totalmente.
Agregó que también se da el caso de una ventana que años atrás tuvo que ser restaurada, sin embargo se hizo con materiales actuales, lo que no va acorde con el resto de la estructura que data de la época colonial.
Se puede observar que la madera ha sido afectada por el comején, lo cual según informó, se debe a que desde ocho años se suspendió, por parte de Patrimonio Histórico, la fumigación especializada que se le daba al lugar.
Rodríguez afirmó que se han hecho varios intentos por restaurar el templo, sin embargo no han resultado.
Destacó que hoy en día existe la esperanza de una nueva reparación, no obstante esto avanza a paso de tortuga, pues sólo se han destinado B/. 20 mil para la parte más afectada del techo, y únicamente una empresa se ha interesado en hacer las evaluaciones pertinentes a fin de participar en la licitación de estos trabajos.
Todo lo necesario deberá hacerse "a pasos agigantados", pues de lo contrario, la época lluviosa ocasionará cada día mayores daños.