Sentada en el portal de su casa, ubicada frente al parque Central de Alanje, la señora Lesbia trae a su mente el Alanje, de hace 50 años y lo que es hoy.
Muchas cosas han cambiado, dijo, pues hace 60 años el nivel de vida era ínfimo, habían pocas escuelas, las vías de comunicación no existían, las entidades públicas eran escasas y todo era muy limitado.
Por los años de 1950, en una pequeña estación, estaba ubicada la estafeta, la Policía Nacional y el edificio del Municipio.
Eran las únicas oficinas públicas que existían, por lo demás las personas tenían que viajar a David, para hacer el resto de sus gestiones, comerciales, médicas, personales, entre otras.
Para muchos, Alanje, a pesar de ser el segundo distrito más antiguo en la provincia de Chiriquí, no ha registrado el desarrollo debido, mucho menos si se compara con sectores como Boquete y Bugaba donde el crecimiento ha sido amplio.
La señora Lesbia explicó que el lugar ha sido utilizado por muchos como zona de trabajo agrícola, se han apropiado de la región, sin embargo las ganancias y el circulante económico producto de ello, se ha fugado.
Lamentó que comercialmente el distrito no se haya desarrollado, pero indicó que tal vez si se plantearan alternativas como la instalación de industrias, la zona podría avanzar y generar las fuentes de empleo que en estos momentos escasean.
Agregó que en materia económica están rezagados, pero productivamente es todo lo contrario, ya que son el granero más importante para la producción de arroz de la provincia, que abarca cerca de 17 mil hectáreas.
Igualmente dijo que el aspecto educativo mejoró, gracias a la apertura del centro secundario, lo cual se dio hace unos 20 años.
Antes de este tiempo todos los estudiantes con aspiraciones educativas tenían que viajar hasta David o Bugaba, para recibir atención en el nivel secundario.
Mencionó por otro lado que la caída lenta de la industria bananera, que por años afloró en Divalá, ha sido trascendental y se ha convertido en otra de las circunstancias negativas que afectan el distrito.
Igualmente la privatización de la Corporación Azucarera La Victoria, por los años de 1998, fue otra de las bajas que sufrió la zona, pues este negocio empleaba una gran cantidad de personas que trabajan dentro de los cañales, para producir azúcar. Hoy está en manos de una empresa privada, que continúa en el área, bajo directrices diferentes.
Al igual que la señora Lesbia, el señor Dolores, coincide en que faltan cosas por hacer.
Dijo que muchas personas buscando mejores horizontes, emigran del distrito, pero siguen utilizando sus tierras, para obtener ganancias, que no se quedan allí.
"Yo he criticado mucho esto, porque sólo usan las tierras para generar divisas y el flujo económico se va".
Agregó que el desarrollo institucional es otro de los puntos malos, ya que actualmente sólo existe en el distrito una unidad del Ministerio de Vivienda, del Instituto de Investigación Agropecuaria y el Ministerio de Salud.
En el último año esta región ha tomado otra perspectiva, ante el impulso del sector turismo en sus áreas costeras.
Existen proyectos como la construcción de condominios en Playa Barqueta, cuyo costo implica miles de balboas, y que se ha convertido en la esperanza de los moradores.
En Alanje, existe una población estimada de 15 mil personas, distribuidos en unos nueve corregimientos: Alanje cabecera, Canta Gallo, El Tejar, Divalá, Guarumal, Nuevo México, Palo Grande, Querévalo y Santo Tomás.
La mayoría de estas personas se dedican al cultivo de arroz, maíz, habas, frijoles chiricanos y de palo, sandía, melón, banano y zapallo.
Alanje produce, pero no crece
Es el granero más importante de arroz de la provincia. La industria abarca 17 mil hectáreas.