Felipe Fung Soto, comandante primer jefe del Cuerpo de Bomberos de Colón, expresó que no aceptará que sus unidades lo amedrenten con denuncias a los medios de comunicación. "En ningún momento voy a dar mi brazo a torcer en cuanto a la disciplina", expresó.
Las declaraciones del camisa roja se dieron a su salida de la corregiduría del Barrio Sur, donde denunció que el bombero Vicente Clarke, de 30 años, con un machete recortado, llegó el al cuartel para amenazarlo de muerte, al igual que al capitán Enrique Beresford.
Es la primera vez que ocurre un incidente de tal magnitud en el Cuerpo de Bomberos, hasta el punto que las alarmas sonaron para pedir ayuda.
Según Fung, el bombero solicitó un permiso para ir en horas laborables al súper, pero fue visto por una unidad de la Policía Nacional en un casino del Hotel Washington donde jugaba máquinas de apuesta y tomaba licor.
Dijo que tiene pruebas que Clarke estaba libando licor porque un policía lo denunció: "El mismo se puso la soga al cuello porque entró al Centro de Rehabilitación Nueva Esperanza diciendo que renunciaba como bombero".
"Quisiera conocer qué haría otro jefe en caso que encuentre a un subalterno consumiendo bebidas alcohólicas a la hora de trabajo; es más, nos amenazó de muerte con esa arma", dijo Fung.
El comandante, quien se presentó ayer en una reunión con el Consejo de Directores del Cuerpo de Bomberos, actualmente es objeto de denuncias por parte de sus subalternos que no se atreven a hacerle frente.
Entre las quejas, se menciona el que Fung piensa que "el cuartel es su hacienda personal o su casa" y que ha prohibido una serie de derechos que se habían ganado.
Según Fung, la molestia no es de los bomberos sino de un "grupito" que no quiere seguir la disciplina que lleva desde hace unos 106 años, el Cuerpo de Bomberos de Colón, sin embargo, las notas de los bomberos son constantes donde hablan de abuso.
Este medio conoció que las esposas de los camisas rojas al parecer van a tomar la batuta, ya que informaron que no permitirán que sigan tratando de esa manera a sus esposos. Incluso se quejan de que la comida que les preparan los domingos no pueden llevárselas, porque está prohibido.