Las tranquilas playas de Punta Chame, lo maravilloso de su naturaleza y la mezcla singular de paisajes, hicieron de este lugar el sitio perfecto para que Jorge Izquierdo, junto a un grupo de amistades decidieran dar origen a la Fundación Amigos de las Tortugas (F.A.T.).
Izquierdo, cubano radicado en Panamá, llegó a Punta Chame con la idea de construir un centro turístico, que en nada se relacionaba con la conservación de las tortugas.
En sus ratos de ocio, Izquierdo observó que la especie es muy común en esta parte del país. Es así como inicia un estudio profundo sobre ellas, a pesar de que es profesor de Historia del Arte.
Las costas de Punta Chame reciben a diario la visita de gran número de tortugas que llegan allí a desovar, lo que ha provocado la incursión de depredadores humanos, que recorren las playas, llevándose los huevos y ejemplares adultos, que luego son asesinados para consumo y venta de su carne y caparazón.
Proyectos similares se desarrollan en países como Brasil, con la fundación Protamar; en Guatemala, Arcas, donde se utiliza como estrategia la contratación de los propios depredadores, para que ya no dependan de ello para su subsistencia, sino de los beneficios económicos que les proveerá el cuidarlas, sin embargo, en Panamá se tiene conocimiento de otros parecidos, que distan del objetivo y la programación de F.A.T., como en Bocas del Toro y en Isla Caña, en Los Santos.
F.A.T.
Una directiva presidida por el investigador, donde participan unas ocho personas más, se encargan de la promoción de actividades en las que se hace un llamado de conciencia a los pobladores y visitantes.
A unos ocho minutos del pueblo, se encuentra la sede de la fundación, el "Centro para el Conocimiento y la Conservación de las Tortugas Marinas, Villa Carey".
En el centro se mantiene un estanque con alrededor de 20 neonatos, por un período no mayor de tres meses, tiempo durante el cual se les adapta a un medio ambiente similar al que encontrarán al momento de retornar al mar.
La misión se lleva a cabo a través de un patrullaje diario por las costas de Punta Chame.
"El patrullaje consiste en un recorrido de aproximadamente 6 kilómetros que salimos a hacer todas las noches, donde ubicamos a las tortugas que están desovando, si lo están haciendo en lugares vulnerables para el nido, lo que incluye el paso de motocicletas, fogatas y otro tipo de actividad turística, lo reubicamos, llevándolo al estanque, cuando nacen son devueltas al mar", subrayó Izquierdo.
Se determinan también las condiciones del desove, bien sean la marea, la temperatura del agua, el oleaje.
El costo de mantenimiento del estanque, no supera los B/.10.00 semanales, ya que la construcción fue donada por un colaborador asiduo de la fundación. El dinero es más que nada para la comida que se le da a las tortugas.
A pesar de que el propósito de la iniciativa lleva un entrañable valor que supera con creces los B/.10.00, la F.A.T. no cuenta con apoyo económico del gobierno y recibe muy poco respaldo de la empresa privada.
Las leyes nacionales estipulan incentivos para aquellos que procuren la preservación del medio ambiente; sin embargo, en el caso de la fundación, la remuneración no es más que parte de la literatura de un documento legal que carece de quien lo haga cumplir y que es reemplazada por la satisfacción personal de proteger una especie con millones de años de poblar la Tierra.
SEIS ESPECIES DE TORTUGAS
Según Jorge Izquierdo, son ocho las especies de tortugas marinas que habitan los mares del mundo y en las costas panameñas se encuentran seis de ellas; las carey, las cahuama, las verdes, las negras, las golfinas, las baulas. Unicamente en Punta Chame la F.A.T. ha certificado tres de estas seis clases.
La tortuga carey, considerada la más hermosa de estas especies marinas, su caparazón o concha está formada por placas color café oscuro o café y amarillo. Mide aproximadamente 1 metro de largo.
La golfina, que es la tortuga marina en mayor peligro de extinción, ya que muere no sólo por la depredación de sus huevos, sino también atrapada en las redes de los pescadores de camarón. Mide unos 75 centímetros, su color es verde olivo o gris.
Las costas de esta parte de Panamá reciben también a las tortugas verdes, la única que se alimenta sólo de plantas, por lo que la grasa interior de ésta es verde, de ahí su nombre.
Este proyecto, el primero de este tipo en nuestro país, inició en octubre de 1999 y hasta la fecha han liberado una 770 tortugas.
LOS NIÑOS DE PUNTA CHAME
La liberación es el aspecto que inicia el regocijo de sentir que se ha salvado una especie, sin embargo dependerá ahora de la supremacía de los depredadores, el que las tortugas sobrevivan.
"Es muy necesario el crear conciencia, es mucho hablar con la gente y que entiendan que los mitos sobre comer tortuga son falsos", indicó Izquierdo en tono de preocupación.
Actualmente la fundación trabaja en coordinación con unos 50 niños de la Escuela de Punta Chame, a quienes se les instruye sobre ciertas normas necesarias para la preservación de la especie. Los niños participan también en las liberaciones y son parte de un programa de actividades, todas con fines de conservación.
Igualmente se ha tratado de concienciar a quienes se dedican a la depredación y los resultados, según señala, han sido bastante buenos.
Izquierdo adelantó que se tiene planeada una jornada de conservación entre el 30 de julio y el 12 de agosto, lo que incluiría a la comunidad de Punta Chame y a los visitantes, sin embargo aún se está en la etapa de convocatoria.
Del mismo modo se plantea la construcción de un albergue ecoturístico para quienes deseen dedicarse a los patrullajes, con lo que se reducirían los gastos de contratación de personal y se lograrían los fondos para la adquisición de equipo y para el mantenimiento, establecer la "Semana de las Tortugas Marinas", con el ánimo de aumentar la población anidadora del área.
Por otro lado, otro de los planes de la fundación es el establecimiento de un zoocriadero de iguanas con los mismos fines, pero falta el apoyo del gobierno para concretar el proyecto.
Todo esto, forma parte de un programa que pretende presentarse tanto al gobierno como a la empresa privada, en espera de recibir el apoyo suficiente para que el proyecto camine.
FALTA DE RECURSOS
La falta de recursos para nuevas actividades, es actualmente el principal impedimento de la fundación, al punto que, según Izquierdo la idea de clausurar el proyecto empieza a tomar fuerza con el pasar de los días.
"Si no recibimos apoyo, es posible que tengamos que cerrar el proyecto porque no tendremos de dónde sacar para alimentar a las tortugas", pronunció Izquierdo, mientras se reflejaba en su rostro la tristeza de ver en peligro la posibilidad de salvar esta especie milenaria.
Las expectativas son muchas, las metas quizás más, pero todo ello depende, a juicio de Izquierdo, del apoyo de la empresa privada, el gobierno, los propios pobladores y los visitantes, con quienes es necesario emprender una campaña de concienciación.
Las autoridades de Punta Chame necesitan involucrarse de lleno en las actividades, notificar a los pobladores de las sanciones que se aplican en los casos de depredación y sancionar a quienes, en su momento, ignoren las leyes.
La supervivencia de las tortugas marinas dependerá del sentido que den quienes depredan, a la palabra conservación, ya que como señalara Izquierdo, "no se le puede prohibir a una iguana, a un perro o a un cangrejo que se coma los huevos de tortuga".