Provincias

Aparente calma en zonas afectadas

Las buenas condiciones climáticas llevó a las autoridades a ordenar el retorno.


DESPUÉS de varios días de no saber cómo quedaron sus viviendas, las personas afectadas con inundaciones en los distritos de Divalá, Barú y San Lorenzo (Chiriquí), que se mantenían en refugios temporales, fueron enviadas ayer en la mañana hacia sus residencias bajo la coordinación de las autoridades de seguridad.
El director regional del SINAPROC en Chiriquí, Armando Palacios, dio a conocer que hasta ayer no había caído la lluvia nuevamente sobre las áreas afectadas en las tierras bajas y se espera que el tiempo se mantenga de esta manera para estabilizar las plantaciones y que la gente vuelva a su vida diaria normal.
Sin embargo, mencionó que en el oriente chiricano sí se habían reportado algunas lluvias en las áreas montañosas de la comarca Ngobe Buglé, pero que están alerta.
Mientras tanto, también continuaron los trabajos de remoción de tierra en el sector conocido como la Quijada del Diablo, en el distrito de Gualaca, luego que el sábado la carretera que comunica la provincia de Bocas del Toro con Chiriquí, fue cubierta en su totalidad por tierra que ocupó unos 200 metros de largo, por 5 de alto.
Por su parte el director regional del MIDA, Henry Ledezma, dijo que hoy funcionarios de esta institución harán un recorrido para efectuar un informe completo de las afectaciones en las zonas productivas.
La cifra de damnificados alcanzó los 900. Había 622 personas refugiadas en siete albergues.
Los afectados esperan que la pérdida de sus cultivos de subsistencia no sea grande. Ayer en la tarde se informó que el suministro de agua no había sido restablecido en parte de Barú.
La comunidad educativa la conforman un representante principal y suplente de los padres de familia, igualmente un principal y suplente del personal docente y del personal educando.


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210221
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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