El drama de los hermanos González se agudizó desde finales del año pasado. En este humilde hogar, que una vez fue de mucha alegría, ahora sólo se vive de los recuerdos de un padre que murió fulminado por un rayo y de una madre que se debate en medio de una terrible enfermedad en un hospital.
Esta es la cruel realidad de los hermanos Julián González (2 años), Yadira (4) Joaquín (7), Laurianis (12), Nelson (14) y Marlenis (15), quienes según los vecinos y algunos familiares viven momentos de angustias y desesperación.
Su padre Nelson González, falleció camino a su casa fulminado por un rayo a finales del año pasado, y ahora Felipa de González, madre de los menores, padece de cáncer en su etapa terminal.
Mientras Nelson, a sus 14 años de edad, asumió la responsabilidad de tirar machete en las fincas para llevar algo para la casa, Marlenis está en la ciudad capital acompañando a su madre en el Hospital Oncológico.
Isidora Santos, vecina y familiar de los hermanos González, manifestó que los menores viven en una casa de paja en verdaderas condiciones infrahumanas, mientras que sus necesidades fisiológicas las hacen en un hueco sin cubierta y el agua la toman de un pozo que puede estar contaminado.
Las promesas de ayuda de parte de varias autoridades del país ha llegado a ellos, pero sólo esperan que no se esfumen, y se puedan convertir en realidad.
Isidora ha estado muy de cerca de los infantes y comentó que la tristeza que se refleja en los niños es muy grande, porque ya varios de ellos saben que deben dejar los juguetes de un lado para enfrentar la dura realidad de sobrevivencia.
Los vecinos de los menores tratan de ayudarlos con algunas cosas, pero las condiciones económicas, que para ellos también son limitadas, no pueden darles todo lo que ellos necesitan.
Julián González de dos años, Yadira de cuatro extrañan a sus padres, pero sólo se refugian en los brazos de sus hermanos mayores, quienes tendrán que darle el abrigo a estas inocentes criaturas.
Los hermanos González, a pesar de lo que ha ocurrido, cifran la fe en la imagen de la Virgen María, El Divino Niño y en la Santa Cruz, donde piden todos los días la bendición, para que "Dios" escuche sus súplicas y con valentía poder enfrentar esta dura realidad.