Moradores del sector de Arco Iris en Colón cerraron por segundo día consecutivo las calles que conducen hacia la comunidad, como medida de presión para que el Gobierno les dé respuesta ante la posibilidad que sus residencias sean demolidas por la próxima construcción del ferrocarril.
José de la Cruz Racero, presidente de la Junta Local, señaló que la construcción los mantiene en gran incertidumbre porque en cualquier momento sus viviendas pueden ser demolidas.
El vocero expresó que miembros de su comunidad han manifestado su disgusto porque las autoridades encargadas de darles soluciones han mantenido una postura de silencio.
Dijo que les preocupa sobremanera el desbordamiento de aguas negras que suben hasta los servicios sanitarios, lo que hace que las materias fecales salgan de los baños.
Al lugar se presentó la gobernadora de Colón, Luciana Peroza de Policani, quien prometió que se enviaría a funcionarios del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) y del Ministerio de Obras Públicas (MOP) para que inspeccionen el área y efectúen las mejoras exigidas por los manifestantes.