Cecilia Bejerano nunca imaginó que sus últimos días terminarían bajo el puño de su propio hijo, Heliberto Bejerano.
La señora había subido a la parte superior del rancho, donde Heliberto estaba dormido a levantarlo, porque debía trabajar en el campo.
El lamentable incidente ocurrió la mañana del 1 de marzo de este año, en la comunidad de Paja de Sombrero, distrito de Gualaca, donde al igual que en otras ocasiones, en la noche anterior, varios integrantes de la familia indígena habían ingerido alcohol, que mezclaban a veces con chicha fermentada.
Heliberto, de 24 años, sólo estudió hasta el segundo grado.
Según las investigaciones, al llamado de Cecilia el hijo le respondió con un fuerte golpe en la boca, que ocasionó que la mujer cayera repentinamente sobre un palo de otra cama y se lesionara mortalmente.
Según el fiscal segundo superior del Ministerio Público, Guillermo Villalobos, la audiencia se fijó para el próximo 6 de septiembre por la vía del jurado de conciencia.
El abogado comentó que en esta audiencia, se solicitará la culpabilidad del joven, puesto que hay suficientes elementos. Este es el segundo caso de matricidio en la provincia.