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Aumentan casos de niños quemados en Bocas del Toro


Cabeza, rostro, pecho, manos, pies y hasta glúteos afectados por quemaduras hechas con aceite caliente, agua y fuego, son entre otros, los casos que se observan en la sala de niños del Hospital de Changuinola en al provincia de Bocas del Toro.
Según testimonio de los padres y los niños, los accidentes en su totalidad se dan por la ignorancia del riesgo que corren los afectados al momento de realizar una tarea o un acto de curiosidad y donde influye en gran manera el descuido.
Actualmente en la sala de niños de ese hospital son cuatro los pacientes que hay por casos de quemaduras y según los expertos llegan en busca de ayuda médica un promedio de 60 víctimas por quemadura al año sin contar a los mayores de edad.
El caso de Marcos Lauren de 12 años de edad quien cursa el primer año de la escuela secundaria en el colegio José Ibarra de la Isla Colón, se debió a una explosión de un envase vacío de pintura.
Cuenta el mismo Marcos, que se encontraba recogiendo hojas secas y otras basuras en el patio de su casa para luego quemarla.
Ya el fuego había cobrado fuerza cuando decidió acercarse para encender un pedazo de papel, en ese momento escuchó la explosión y lo que hizo fue cerrar instintivamente los ojos, lo que a la postre le salvó la vista.
Aún cuando fue tirado varios pies hacia tras, Marcos, no perdió el conocimiento y recuerda los gritos de su madre cuando pedía ayuda y cuando finalmente lo cargo para llevarlo al hospital al momento en que fue alcanzada por un vecino que la ayudó a transportarlo.
Leticia Villagra, madre de Marcos, dijo que al momento de la explosión estaba dentro de la casa y sus otros dos hijos se encontraban distantes del lugar, cuando escucho el ruido corrió y vio a su hijo tendido en el suelo, inmediatamente se dio cuenta de lo que sucedía pues el cabello, rostro, la ropa, el pecho y abdomen de su hijo estaban quemados.
Luego de recibir al primera atenciones médicas en el hospital de Bocas, el joven fue trasladado al hospital e Changuinola donde actualmente recibe atención por parte de profesionales de la fisioterapia.
El envase que le estalló en la cara a Masrcos, fue reconocido como un cilindro de pintura que emplearon en una bicicleta que hacía minutos antes habían pintado. El recipiente fue tirado en la basura lo que provocó un accidente que le pudo costar la vida al niño.
Otro Caso es el de Ceferino Jiménez de nueve años de edad, el pequeño vive con la hermana y su cuñado en una pequeña casa ubicada en el área conocida como Quebrada Pastor, localizada a unos cinco minutos de la ciudad de Almirante por la carretera que se construye hacia Chiriquí Grande.
Cuenta la hermana del menor, Adarcilia Jiménez, que en horas de la noche se les acabó el kerosin de la lámpara que utilizan para alumbrarse y se les ocurrió que tal vez funcionaría con algo de gasolina que habían guardado.
Agrega que le pidió a su concubino, Samuel Santos de 24 años de edad, que hechara la gasolina y encendiera la lámpara para poder alumbrar y continuar con los quehaceres.
Efectivamente Samuel procedió con lo solicitado llevándose la sorpresa de que al poner el fósforo la lámpara se incendió quemándole un poco la mano e inmediatamente tiró el aparato para evitar que se quemara la casa, pero desafortunadamente cuando tiró la lámpara fue exactamente hacia donde se acercaba el niño quien recibió el impacto de la lámpara en la cabeza con las eminentes consecuencias.
El pequeño de nueve años resultó con quemaduras de segundo grado en la cabeza, un lado del rostro, el brazo izquierdo, parte del dorso y el pie; actualmente también se encuentra recluido en el hospital de Changuinola recibiendo fisioterapia.
Existe otro caso que fue descrito como "insólito", (los datos del menor se mantienen en reserva); el niño sufría de ciertos padecimientos, pero como es normal los indígenas buscan ayuda médica cuando es demasiado tarde, según la fuente, antes de acudir al médico alguien le aconsejo a la madre del niño que pusiera agua a hervir en el fogón y que mantuviera por un rato sobre la olla al pequeño como si estuviese sentado, pero al parecer la señora entendió que sentara al niño sobre el agua hirviendo resultando lesiones serias en el ano y glúteos del pequeño.
Casos como los descritos son frecuentes en esta región del país, los entendidos aseguran que la educación juega un papel muy importante en este tipo de accidente, no se miden las consecuencias de dejar al alcance de un niño un aolla con agua hirviendo, una sartén con aceite caliente, fósforos al alcance de quienes quieren descubrir todo y hasta inconscientemente se dejan caer el fuego productos inflamables.
Cabe destacar que el 80 % de los casos en cuestión se dan en comunidades indígenas situadas en las afueras de Changuinola y otros pueblos, además se destaca que el 95% de las víctimas no están asegurados.
En lo que va del año no se ha registrado muerte por quemaduras en provincia, pero según las autoridades, no se descarta la posibilidad de que haya sucedido una fatalidad en puntos inaccesibles de la provincia, donde en ocasiones suceden los accidentes pero no son reportados, precisamente porque son personas que viven a varias semanas de camino a la sede de las autoridades.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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