YURIEL ORTIZ, de 10 años, vive en medio de carencias económicas, con retraso mental, desnutrición y un crecimiento anormal. Pese a su condición, recibe de su abuela y bisabuela mucho amor, luego que la madre lo abandonara en el hospital Manuel Amador Guerrero, hace una década, para irse a Estados Unidos.
La abuela Dominga Valencia asegura que su nieto cuando nació solo pesó cinco libras y media, y presentaba signos de desnutrición.
Esta mujer de 63 años comentó que su hijo y ella se encargaron de ir a buscarlo al hospital y traerlo para su casa.
"Como abuela no puedo dejar a mi sangre abandonada por allí", dijo Valencia. Afirma que su nieto sufre de retraso, además que su crecimiento pese a que tiene 10 años, es de un niño de cinco años.
Señaló que su nieto tampoco habla. Cuando llora hay atenderlo y "adivinar" qué le pasa.
El padre del menor, quien es su hijo, no tiene trabajo, sólo "camarones", que le ayudan a sostener a su pequeño.
También, su bisabuela, Rosa del Cid Ortíz, de 80 años, ayuda a criarlo, para que Valencia vaya a trabajar en la calle. Este niño necesita pañales desechables, cama, leche de polvo Pediasure y todo lo que pueda ayudar, porque son personas de bajos recursos económicos. Yuriel, vive con su familia en el corregimiento de María Chiquita, distrito de Portobelo, en la Costa Arriba de Colón.
Por su parte, Aida Barrera, presidenta de la Asociación para la Protección y asistencia de la mujer y el menor mencionó que desde que llegó a la comunidad de María Chiquita ha visto mucha pobreza, violencia en las familias, y cerca de 10 casos de niños enfermos. Para cualquier tipo de donación pueden llamar a la profesora Aida Barrera al 602-6385.
Lo que sí está claro para la mayoría de los panameños es que no se está gobernando.
Es hora de que se pase de las palabras, de las relaciones públicas, a los hechos.