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Baja escolaridad incide en que personas opten por poner fin a su vida

En El Cocal de Las Tablas, el año pasado, un joven de 26 años decidió acabar con su vida.  Zenaida Vásquez
En El Cocal de Las Tablas, el año pasado, un joven de 26 años decidió acabar con su vida. Zenaida Vásquez

Una mala decisión que continúa dándose en la provincia de Los Santos es la de quitarse la vida, y según informes de la Policía Nacional, este hecho persiste en las regiones de Tonosí y Macaracas.

El comisionado Frank Pinilla indicó que el intento de suicidio es un delito tipificado por ley. Lamentablemente, es una situación recurrente en la provincia santeña; como evidencia de ello, en el 2016 se registraron ocho casos de suicidio, siete por suspensión (ahorcamiento) y uno con arma de fuego.

Este año, el primer caso se registró en la comunidad de Cañas de Tonosí, donde un funcionario de la Junta Comunal de Cañas decidió quitarse la vida suspendiéndose de una cuerda en un árbol.

Pinilla indicó que se han hecho reuniones con el Ministerio Público y la Gobernación de la provincia tratando este tema y por ello han realizado charlas en algunos corregimientos.

Allí se les indica a las personas que si necesitan ayuda, hay psicólogos en el Ministerio de Salud (Minsa) y en la Caja de Seguro Social (CSS) gratis, quienes pueden ayudarlos en un momento dado.

Tema complejo

Carlos González, de la región de Macaracas, señaló que han vivido esta experiencia con familiares y considera que la tendencia al suicidio es un tema bastante complejo de tratar.

 

Para González, estos casos se dan por problemas familiares y económicos, pero considera que en Azuero ocurre en aquellas personas con baja escolaridad.

"Siento que a veces se da por los bajos niveles de escolaridad, las personas sienten que se les cerró una puerta y que no pueden seguir abriendo otras, consideran que no tienen otra alternativa que suicidarse", expresó González.

Indicó que en Macaracas se han estado dando casos y que es preocupante, por lo que se les debe prestar un poco más de atención.

 

Otro aspecto que se debe analizar, según González, es la migración de las personas de las regiones de Macaracas y Tonosí, quienes por la situación económica emigran a la ciudad de Panamá y fracasan allá, y al regresar la situación es la misma.

Desde este punto de vista, estima que es necesario incentivar a las personas a estudiar carreras técnicas que les permitan obtener ingresos para sus hogares.

Ismael Salado, representante de Cañas de Tonosí, considera que es preocupante en su región porque las personas que han cometido suicidio cuentan con trabajo.

 

Para Salado, el estrés, el consumo de licor, la violencia intrafamiliar, la falta de vivienda, son aspectos que cada vez más están incidiendo en estos actos de suicidio en su región, por lo cual considera que es preocupante.

Muchos de los casos de suicidio son por problemas de violencia en la familia. En Azuero se registraron 879 casos de violencia intrafamiliar, y a nivel nacional, 19 mil 711 casos.



En el año 2016, se registraron casos de personas con edades de 17, 26, 28 y hasta los 65 años. Hubo dos casos de mujeres, una en La Tiza de Las Tablas y otra en Tonosí, mientras que los otros seis casos fueron en varones, en lugares como la barriada Nuevo México en Las Tablas, El Cocal en Las Tablas, barriada San Pablo y barriada La Milagrosa en Macaracas, en Sabanagrande y en Paritilla de Pocrí.

Moradores a veces toman estas decisiones por falta de oportunidades, se dan los casos de muchas personas de lugares de difícil acceso que tienden a emigrar y buscar otras formas de ingresos, pero al no lograrlo, retornan desmotivadas y optan por el suicidio. Hay quienes consideran que el grado académico influye en que las personas tomen este tipo de decisión.


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1058687
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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