La difícil situación por la que atraviesa la comercialización internacional del banano, ha provocado que algunas bananeras independientes y transnacionales dedicadas por años a la actividad, hayan finalmente decidido buscar alternativas.
Luis Núques Zaneth, propietario de la finca bananera Enilda, situada en el distrito de Changuinola, provincia de Bocas del Toro, asegura que los sembradíos de la fruta tienden a desaparecer debido a la dificultad actual para la venta en los mercados que por años consumieron lo producido, no solamente en ese lugar, sino también en Chiriquí y el resto de los países productores.
DIFICIL SITUACION
"En los últimos años se ha registrado un incremento en la producción en Costa Rica y Ecuador, países donde resulta más barata la mano de obra, se pagan menos impuestos y en general, los costos de producción son mucho menores que los de Panamá", manifestó Núques.
Recalcó que además de las fuertes inversiones realizadas para la conservación del ambiente, como requisito indispensable impuesto por la Comunidad Europea, se ha dado otro duro golpe a los pequeños productores con el descuento de B/.0.25 centavos por caja a partir de este año.
El productor señaló que la rebaja significa pérdidas por el orden de los B/.125 mil al año y los propietarios no tienen alternativa alguna, pues a los trabajadores no se les puede rebajar el salario para compensar por lo menos en parte ese monto.
Expresó que por muchos años, la fruta producida en Panamá era considerada la mejor en calidad y con mayor demanda, pero hoy en día, otros países, aunque no han logrado igualar nuestra calidad, la han mejorado y ofrecen mucho mejor precio, "lo que nos ha sacado prácticamente del negocio".
Destaca el empresario que anteriormente se producían cajas con bananos de segunda calidad para mercados determinados, sin embargo, actualmente se compran únicamente productos de primera calidad, lo que significa que se deben deshacer de una mayor cantidad de frutas.
ALTERNATIVAS
En ese sentido, Núques explicó que se buscan alternativas en la producción del plátano.
A mediados de año inició el acondicionamiento de 14 hectáreas de terrenos para el cultivo del rubro y se espera que para septiembre del próximo año, se cosechen unos 10 mil racimos que serán ofrecidos en el mercado de la ciudad capital y en un futuro se exportaría, dependiendo del mercado del banano.
Entre drenajes, cuadrillas de hombres, la siembra de una hectárea para semillas, combustible, la instalación de cables e instalaciones para el proceso, se están invirtiendo aproximadamente B/.60 mil y en cada hectárea habilitada se podrán sembrar 2,000 matas de plátano.
La nueva alternativa representará en un inicio una fuente de trabajo para una 15 personas de manera permanente y otras 30 eventuales, lo que ayudaría a unos 40 trabajadores que podrían ser despedidos el próximo año como una medida de abaratar costos.
Núques sentenció que aunque no lo quiera admitir, con la presión que ejerce la Caja del Seguro Social (CSS) al no permitir el sistema de Bono de Calidad acordado con los trabajadores y el mercado cada vez más difícil, "irremediablemente la actividad desaparecerá y quienes desde ahora no piensen en alternativas pasarán a la historia".
Aproximadamente 11 productores independientes producen más de 4 millones de cajas por año, mientras que la transnacional, Bocas Fruit Co., producirá este año sólo 18 millones, cuando en un inicio estimaba unos 20 millones, debido según sus ejecutivos, al daño sufrido en más de 300 hectáreas que fueron inundadas por el desbordamiento de Río Sixaola el pasado mes de enero.
En la provincia, son más de 30 mil las personas que dependen directa e indirectamente de la actividad bananera que ocupa no menos de 7,000 hectáreas de terrenos en el distrito. La planilla de la transnacional cuantifican en 3,800 los empleados, mientras que en la década de 1980 ascendían a 5000, lo que demuestra el bajón económico sufrido en la provincia.