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Benito, un hombre de Dios

A pesar de las adversidades, no se da por vencido y alaba a Dios en todo momento, pues le permite vivir.


El trabajo, dedicación y labor cristiana que realiza todos los días, sin limitaciones, el señor Benito han hecho de él una persona muy querida en su comunidad.
Benito se ha destacado por su dedicación para aconsejar parejas y ser delegado de la palabra, que lo hace un hombre de Dios.
El señor Benito Guerrero tiene 53 años; desde los 14, comenzó a trabajar en la agricultura, apoyando a sus padres en el sustento del hogar.
Actualmente, reside en la comunidad de Ciruelito de Río Grande y su trabajo es reconocido por muchos, sobre todo, por parejas que han tenido problemas matrimoniales y los han superado gracias a los consejos del señor Benito.
Es soldador de profesión; trabajó por 28 años en una empresa en donde lo despidieron por defender los derechos de los trabajadores, pero esto no ha sido un obstáculo para él, pues ha continuado trabajando por su familia como siempre.
Este hombre, que en su comunidad se ha ganado el cariño de todos, es un verdadero hombre de Dios, pues es delegado de la palabra desde 1995, aunque en 1978 participó en el primer encuentro juvenil cristiano, lo que le dejó la inquietud de servir a Dios como delegado de la palabra, llevando el mensaje de Cristo, amarnos unos a otros y ayudarnos.
Guerrero señaló que se dedica a la soldadura en su casa, pero tiene otro empleo; trabaja como vendedor en un kiosco católico y allí lleva más de un año.
Alegó que es un empleo muy interesante, porque ha conocido mucha gente y allí tiene la oportunidad de, a través de la oración, ayudar a las personas que buscan ayuda espiritual y hasta consejos.
Este hombre de Dios es muy admirado por sacerdotes, monaguillos y hasta periodistas, que no pueden pasar por el área sin antes saludar al señor Benito, quien siempre tiene una sonrisa para todos y un gran consejo que eleva la calidad humana.


Guerrero -muy sonriente- manifestó, mientras buscaba una Biblia, que es precisamente esta la que más compran los cristianos, además de un libro que se vende como pan caliente, que es "el pan de la palabra".
Otra de las estampillas que más vende es una que precisamente lleva su nombre, "San Benito", lo que para él es importante, porque agradece a sus padres que le pusiesen un nombre de santo.
La oración a San Antonio, la Medalla Milagrosa; los objetos perdidos, San Judas, entre otras, son estampillas que -a diario- vende a muchas personas, que además de llevarse un producto, se llevan una sonrisa y un consejo de este admirable hombre.
El señor Benito aseveró que en su corazón no cabe el rencor, pues él, su esposa, dos hijas y un nieto son temerosos de Dios y hacen todo lo que sea necesario para ayudar a los que realmente lo necesitan.
Benito Guerrero es muy conocido por las personas que diariamente acuden a comprar estampillas o libros, en busca de un mensaje de Dios para sus almas.
Al entrevistar a algunas personas, coincidieron en que el señor Guerrero es un mensajero de Dios, porque se ha dedicado -junto a su familia- a servir a quienes más lo necesitan.
Alegaron que es un ejemplo de superación y que no se rinde ante las dificultades de la vida, pues siempre ha dicho que hay que respetar los designios del Creador.
Aseveraron que es admirable la paz que refleja este hombre, que siempre está dispuesto a brindar una mano amiga, además de ser alguien en quién se puede depositar los secretos e inquietudes que los puedan inquietar.
Manifestaron que no hay duda de que Dios envió a este hombre a la tierra para iluminar a las personas por el camino del bien, siguiendo las buenas enseñanzas.

 

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230090
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América