Las tres bibliotecas públicas ubicadas en el distrito de Capira, presentan dificultades para obtener los libros de texto actualizados, hay deterioro en sus infraestructuras y escasez de personal, inclusive de recursos económicos.
Osiris Torres, encargada de la Biblioteca Pública de Lídice, creada en 1992, afirmó que deben atender a los estudiantes de dos escuelas primarias, en un edificio sin iluminación y mobiliario.
La máquina de escribir con que cuentan en el lugar es "bastante vieja".
Además carecen de anaqueles en donde colocar los libros, muchos de los cuales se encuentran depositados en cajetas en un área con goteras, comentó.
Según Torres, gracias al ingenio del personal se transformó un ropero en anaquel para libros.
También se han construido algunas repisas con fondos aportados por el propio personal, quienes también tienen que pagar por la limpieza de los alrededores de la biblioteca.
Los fondos son necesarios además para el pago del viático de las funcionarias al acudir a los seminarios y para la búsqueda de los libros, que son enviados a la Biblioteca Pública de La Chorrera.
Diariamente asisten unos 250 estudiantes a esta biblioteca.
El local está abastecido de libros, novelas, revistas y folletos de estadísticas, procedentes de la la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, ubicada en el Parque Recreativo Omar.
Torres agregó que han solicitado al Ministerio de Educación y a la Alcaldía de Capira, algún tipo de subsidio para el mantenimiento de la biblioteca.
No obstante, no han tenido el mayor éxito, por lo que en ocasiones han tenido que apelar a la buena voluntad de los vecinos de la comunidad que si se preocupan por tener la biblioteca en las mejores condiciones.
Y para sumar una necesidad, Torres aseguró que por años han tenido que pedir prestado el sanitario, en la casa de un vecino, al no contar la biblioteca con uno propio, aun cuando existe el sitio para su construcción.
Las tres bibliotecas públicas de Capira están prácticamente en "quiebra", indicó Torres.
En tanto, Alexis Araúz, maestro de la Escuela de Lídice, mencionó que antes de asignar una investigación a los estudiantes deben acudir a la biblioteca y cerciorarse que los textos existen, porque los pocos con que cuentan no están actualizados.
Agradeció el trabajo de las funcionarias, quienes hacen los imposible por mantener funcionando el lugar.
La comunidad de Capira, así como estas funcionarias confían en que pronto, las autoridades gubernamentales tomen cartas en el asunto, y mejoren las condiciones de la bibliotecas en esta región del país, donde existe un alto nivel de escolaridad.