Las paradisíacas playas de Bocas del Toro, tan gustadas entre turistas de todo el mundo, se han convertido en los últimos días en un vertedero de basura, ante la ausencia de sitios para la disposición de desechos sólidos.
Tal es el caso de Isla Colón, cabecera de la provincia, donde existe un vertedero improvisado a pocos metros de la orilla del mar, perjudicando la estética y salubridad del lugar.
En varias ocasiones, autoridades locales se han propuesto ponerle un alto a la situación, tratando de reubicar el sitio, sin embargo, al parecer, intereses particulares de propietarios de tierras y el nivel de los terrenos accesibles, han anulado las intenciones.
CHANGUINOLA SIN VERTEDERO
A pesar del crecimiento de la actividad agrícola y comercial en la ciudad de Changuinola, así como el aumento vertiginoso de la población, las autoridades no han construido un vertedero apropiado de basura para esta comunidad.
Esta situación contrasta con el hecho de que en las planicies del distrito de Changuinola se cultivan más de B/. 7 mil hectáreas de bananos, cuya exportación significa millones de balboas para el fisco nacional.
Otras miles de hectáreas son utilizadas en la actividad ganadera y el comercio, que incluyen almacenes, supermercados y bancos.
Aún cuando las leyes de ambiente prohíben la habilitación de estos sitios en lugares ubicados por encima del nivel del mar, en esta parte de la República se hizo caso omiso a la norma.
Primero se situaron a orillas del río Changuinola vertederos clandestinos, lo que provocó la contaminación de millones de galones de agua río abajo.
Y después de aproximadamente cuatro años, las autoridades locales, Alcaldía, Ministerio de Salud y la Autoridad Nacional del Ambiente, decidieron utilizar un punto montañoso de incalculable belleza y valor forestal ubicado a 300 metros sobre el nivel del mar, a unos 80 metros a un lado de la carretera Changuinola- Almirante, antes de llegar a finca 04, para establecer un vertedero.
Pero la insalubre situación no termina allí. En la comunidad portuaria de Almirante, los residentes se encuentran sumamente preocupados porque el lugar habilitado para depositar la basura, está ubicado en lo que era una hermosa montaña que hoy por hoy está convertida en criadero de moscas, ratones y todo tipo de alimañas, además de los gallinazos y los olores nauseabundos que emanan del lugar.
A ello debemos añadir que gracias al deficiente suministro de agua potable los moradores deben recogerla en tanques, pero ésta recorre los lugares utilizados por los gallotes para dormir y defecar.
LO QUE DICEN LAS AUTORIDADES
Respecto a los vertederos de Isla Colón, ya se han establecido conversaciones con el propietario de unos terrenos, quien está dispuesto a vendérselos al Gobierno.
Los vertederos de Almirante y Changuinola también son objeto de preocupación, sin embargo, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) debe hacer un estudio del lugar donde se puede trasladar, dijo en previa entrevista el alcalde de Changuinola, Samuel Palacios.
El funcionario justifica el problema, calificándolo como una herencia y algo que se puede solucionar con los fondos necesarios para comprar terrenos adjudicados, ¿quién sabe a qué precio a terratenientes de la provincia?.
El alcalde explicó que los vertederos de Almirante y de este sector deben ser objeto de estudio por la ANAM para su traslado.
Por su parte, el director regional de Salud, José Stonestreet, realiza fumigaciones esporádicas para tratar de controlar los vectores que son detectados.
Enfatizó que es poco lo que el ministerio puede hacer contra la contaminación, pues la responsabilidad de limpieza, ubicación y servicio de los vertederos es de las alcaldías, ya que son estas instituciones autónomas las que se benefician del cobro del servicio.
Consultados al respecto, funcionarios de la ANAM aseguran que cuando se tomó la determinación de ubicar los vertederos no se les tomó en cuenta y que están conscientes que el daño ecológico producto de la sedimentación de químicos emanados por la descomposición de la basura, es de gran magnitud.
En cuanto al suministro de agua potable, la presidenta de la República, Mireya Moscoso, prometió el pasado 19 de septiembre que los residentes de Changuinola contarían con su potabilizadora y que la obra valorada en más de B/. 10 millones se iniciaría en enero del 2001.
No obstante, apenas en este mes se ha dado paso a los trámites burocráticos para la asignación de los trabajos.
Debido a ello, la inconformidad aumenta y los lugareños se encuentran disgustados por la demora, pues son décadas completas tomando agua de los suelos plagados de residuos químicos, producto de la actividad bananera en la región. En Changuinola se consume agua con mal sabor, mal olor y un amarillento color.
BAHIA Y RIOS CONTAMINADOS
En tanto, Jerry Salazar, director de la Autoridad Marítima de Panamá, admitió que la bahía de Almirante presenta signos evidentes de contaminación y que se investigará el hecho hasta las últimas consecuencias, sin embargo, hasta el momento no se ha emitido un informe de lo adelantado.
Por otro lado, en muchas ocasiones se han detectado gran cantidad de peces muertos flotando en diferentes puntos de los ríos San San y Changuinola. Moradores afirman que se trata de químicos utilizados por la empresa bananera, otros lo atribuyen a vandalismo.
Lo cierto es que en 1999 murieron miles de peces en la laguna de las 60 y pasado tres meses se dio a conocer que las muestras recaudadas por ANAM no pudieron ser analizadas por especialistas del laboratorio del Ministerio de Desarrollo Agropecuario porque los entendidos habían salido de vacaciones.
De una u otra forma en Bocas del Toro el clamor por días más salubres se ha generalizado y hoy la Coordinadora Pro Defensa de la provincia lucha para que lo prometido por la Presidenta en cuanto a salud se refiere, sea una realidad.