- 69 metros sobre el nivel del mar es la altura sobre la que se está construyendo la planta potabilizadora de Guabito.
La planta funciona desde hace unos seis meses como periodo de prueba
- Luis Polanco, director provincial del Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible (Conades), dependencia del Ministerio de la Presidencia, dijo que incluyendo las adendas, el proyecto ha sido construido a un costo de $13.9 millones.
- Aunque la potabilizadora funciona desde hace unos 6 meses como periodo de prueba, para finales de este mes se prevé que el presidente de la República, Ricardo Martinelli, haga la entrega oficial, indicó Polanco.
- Desde que se iniciaron las pruebas de la potabilizadora, los residentes de los lugares beneficiados han ido poco a poco dejando a un lado los tanques de 5 galones y otros envases que utilizaban para cargar agua desde los carros cisterna hacia sus casas.
La primera planta potabilizadora en Panamá que no utiliza energía eléctrica es construida en la provincia de Bocas del Toro por una compañía estadounidense, lo que convertirá al país en el segundo de Latinoamérica en tener una instalación de esa índole con tecnología israelí.
La energía para la introducción del agua hacia los filtros de tratamiento que posteriormente es enviada a un tanque de 800,000 galones y seguidamente a la red de distribución es totalmente hidráulica.

La planta puede producir aproximadamente 1 millón de galones de agua potable por día, beneficiando a unos 15,000 moradores de Guabito, Fincas 51 y 52, así como a residentes en San San Tigra y Druiri, en el corregimiento de Teribe, en Bocas del Toro.
Nelson Guerrero, ingeniero responsable de la obra, a cargo de la empresa Munilla Construction Management (MCM Global S.A.), de capital estadounidense, dijo que esta tecnología es preferiblemente aplicada en lugares rurales donde se pueda aprovechar la presencia de agua a niveles importantes por encima del nivel del mar.
MCM Global S.A. fue fundada hace 30 años, tiene presencia en proyectos en Texas, Miami, Florida, actualmente estudia nuevos proyectos en Ecuador, Tailandia, y tiene cuatro años de presencia en Panamá.
Guerrero explicó que aunque la construcción de este tipo de potabilizadora es más costosa que las tradicionales, a largo plazo la inversión compensa el esfuerzo, porque, en el caso de la de Guabito, solo se necesita un hombre para vigilar alguna alteración en el panel de control automático.
La persona encargada solamente debe vigilar cuando algún componente utilizado para el proceso de potabilización se esté agotando, indicó Guerrero.
Agregó que la computadora avisa hasta 72 horas antes de que algo se agote, lo que igual sucede con las dos baterías AA o de litio, que es la única energía eléctrica que se usa en la planta y sirve para que el trabajador vea en una pequeña pantalla las indicaciones de producción o presión.
Las comunidades donde está la potabilizadora y otras aledañas se han beneficiado, porque con el proyecto original llegaron otros pequeños por medio de adendas para atender el clamor de los habitantes de San San Tigra, Druiri, a las que se les hizo una carretera y un acueducto.
Entregan laboratorio
El pasado miércoles, la empresa entregó los aparatos y equipos necesarios para la instalación de un laboratorio que les permitirá a los funcionarios del Instituto Nacional de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) tener un control estricto de la calidad del agua.
Ahorro para el Idaan
Reynaldo Esquivel, director provincial del Idaan, coincidió en que la tecnología utilizada en la potabilizadora de Guabito significa un ahorro extraordinario si se compara con el costo de operación de las que existen en Changuinola, Isla Colón y Almirante.
Según Esquivel, la potabilizadora de Changuinola requiere de unas 15 personas para mantenerla funcionando, entre operadores, dosificador, químicos y combustible, para, en caso de urgencia, poner a funcionar el generador.
Solo la de Changuinola, que tiene una capacidad de producción cercana a la de Guabito, consume hasta $60,000 mensuales, el resto las consumen la de Almirante e Isla Colón, más los múltiples daños a las bombas de succión a causa de los apagones eléctricos.
“La de Guabito, por el contrario, solo necesita un hombre, no usa energía eléctrica, siendo así que la producción de agua es continua, porque hasta los filtros se limpian por separado mientras los demás siguen trabajando”, puntualizó Esquivel.
La planta potabilizadora de Guabito aprovecha el poder hidráulico en su máxima expresión, posee un desarenador que está a poco más de 1 metro por debajo del nivel de la toma.
También posee filtros que se lavan en forma automática, así como un dosificador de sulfato de aluminio fosfático y de hipoclorito de sodio.