Una herencia maldita va en aumento en Panamá, principalmente de mujeres jóvenes y hasta menores de edad, que transmiten como herencia el VIH a sus hijos.
Bocas del Toro no se escapa a esta realidad, dijo la doctora Anne Okuka, coordinadora de la clínica para el tratamiento del SIDA con sede en Changuinola.
Actualmente, existen 215 casos registrados en toda la provincia, en el 2009 cuando inicio operación la clínica solo habían 29 pero hay que tomar en consideración, que estos pacientes viajaban a la provincia de Chiriquí a recibir tratamiento.
Sin embargo, cuando se instala la clínica en Changuinola, se inició una campaña para atraer a quienes sabían que estaban contagiados pero les daba pena acudir al médico, dijo Okuka.
Agregó la especialista, que lamentablemente los casos van en aumento y el contagio además de la transmisión pre natal, también es por casos de violación pero lo más preocupante es que una gran parte de la sociedad, aún no toma conciencia y practican sexo inseguro o sea, no se protegen de la manera más fácil, que es utilizando el condón.
Explicó que hay un 58% de jóvenes infestados en edades que van de 18 a 30 años de edad, otro 26% corresponde a los que están en el rango de 30 a 40 años y el restante 16% se divide entre menores de edad y mayores de los 40.
Otro dato preocupante, es que un 85% del total de los casos se han detectado en miembros de la etnia
Ngäbe-Buglé, que representan la mayor población, el resto entre negros y latinos.