José Luis Lacunza, obispo de la Diócesis de David, dijo que no se puede negar que las fiestas patrias estuvieron envueltas en una mezcolanza de sentimientos por la muerte de tantos panameños.
"Yo diría que se opacó el corazón de todos los panameños. Hay luto por los trágicos acontecimientos que han ocurrido con el envenenamiento de las medicinas y la tragedia del autobús".