Los moradores del lugar indicaron que están preocupados porque, cuando muera alguien, tendrán que acudir a poblados distantes, para darle cristiana sepultura.
Roberto Navarro, un residente del distrito, señaló que la alcaldía debe utilizar el dinero que cobra por los lotes ocupados, para habilitar otras hectáreas de terreno.
Manifestó que deben mejorar el mantenimiento de las tumbas, cortar la hierba -que alcanza un buen tamaño- y reparar las tuberías de agua que inundan el lugar.
Luz Denia Oliver, representante del corregimiento, indicó que un inspector de la alcaldía evaluará los problemas que confronta el cementerio.
Luego de la evaluación se buscará una solución.
Las personas deberán pagar las anualidades correspondientes o se exhumarán los restos de sus familiares.
Muchas personas han tenido que sepultar a sus parientes en la entrada del camposanto.