A ocho años de estar funcionando en David, Chiriquí, el Centro de Rehabilitación Integral (Reintegra), se ha quedado sin espacio físico para atender la gran asistencia de pacientes con discapacidad, incluyendo a niños y adultos.
Algunos equipos se han deteriorado mientras que aumenta la cantidad de pacientes que solicitan atención terapéutica en el lugar.
También faltan más caminadoras, tinas para la rehabilitación de niños con parálisis cerebral, así como bicicletas y otros equipos, los cuales existen pero están deteriorados.
Angélica Vanessa Guerra, de 11 años, quien padece una artritis crónica que le ha impedido movilizar sus piernas con normalidad, es una de las tantas historias que a diario se conocen en el centro Reintegra.
Su mayor reto es volver a ser como antes, caminar y correr como siempre lo hizo, recibe toda la ayuda terapéutica necesaria en este lugar que se ha convertido en su segunda casa, donde acude 3 veces a la semana.
Acompañada de su madre, Angélica en cada cita a la que acude, recibe terapias en las piernas y brazos.
Su madre cuenta que a los 7 años Angélica empezó a presentar muchos dolores en su cuerpo, lo que la llevó un día a que su brazo derecho se doblara, de igual forma ocurrió con su pierna izquierda, así comenzó a presentarse la enfermedad física en su pequeña, la cual fue diagnosticada tres meses después por los médicos.
“Un día amaneció con mucho dolor en su cuerpo, yo vivía sola con ella y dos hijos más que tengo, nunca lo olvidaré, solo tenía 7 años”, narró la señora.
Agregó que las citas médicas y los tratamientos hicieron perder a Angélica un año de la escuela, pero fue a través del diagnóstico de los médicos y su referencia a este centro de rehabilitación lo que ha logrado que mejore su condición.
“Las terapias que recibe la han mejorado muchísimo, ya tiene mayor movimiento en su piernas y brazo”, manifestó la mamá de Angélica.
Añadió que como su hija, son muchos los niños con otras enfermedades que vienen en busca de ayuda, “no nos cobran nada y el trabajo es muy bueno”.