Chiriquí. Lorenza Martínez, de 75 años y su esposo Darío Guerra, de 88 años, residentes en la comunidad de San Vicente en el corregimiento de Volcán están felices, ya que como lo aseguran, han vuelto a ser jóvenes, luego que fueran operados de cataratas.
Lorenza se sentía contenta porque volvería a ver a través de su ojo izquierdo, ya que desde hacía tiempo no percibía nada; mientras que Darío expresó su satisfacción a Dios y a los médicos, porque tras la operación, se siente completamente sano.
Destacó que el tratamiento fue sencillo, no le dolió y se lo recomienda a cualquier persona que se encuentre afectada con catarata o terijio. Mientras que Yodalis Almengor, de 72 años, residente en la barriada El Carmen, dijo que hace dos años está padeciendo con el problema de los ojos, y cada vez tiene menos visibilidad en el lado inquierdo. Pero espera que con la operación pueda resolver el problema, ya que sus recursos no le permiten pagar una operación.
La larga fila en espera se hacía mayor, los pacientes entraban y salían de los quirófanos del Hospital Rafael Hernández, dispuestos a volver a sus hogares. Enrique Fernández, director institucional de la Caja de Seguro Social en Chiriquí, manifestó que la extracción de cataratas y terijiones en los pacientes chiricanos ha sido un rotundo éxito, y que se logró minimizar la mora quirúrgica en oftalmología.
El programa de "Cataratón" se inició el lunes en Chiriquí y culminará este viernes con un total de 150 operaciones de cataratas y 150 de terijiones.
El costo del programa se estima en los B/. 50 mil, donde más de la mitad de casos son procedentes de Barú. El galeno sostuvo que recibieron más pacientes de los que se esperaban. Sin embargo, los listados actualizados son los que han tenido prioridad y los que no han entrado se podrán operar en días posteriores, ya que la mora ha bajado enormemente.
Por su parte, Rito Alanís, presidente de los Jubilados y Pensionados de Puerto Armuelles, dijo que en el sector existía una notable mora en esta especialidad, ya que las personas afectadas en su gran mayoría son personas humildes. Más del 50% de los afectados son personas procedentes del distrito de Barú, entre ellos ancianos y jóvenes.