Gran cantidad de fanáticos del béisbol, miembros de la propia comunidad santeña y las principales autoridades del país, entre ellas, el presidente y vicepresidente de la República, Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela, respectivamente, le dieron ayer el último adiós al llamado “Rey del ponche”, Roberto “Flaco Bala” Hernández, quien fue despedido como héroe nacional.
Desde el domingo, en el marco de una emotiva y solemne caravana, los seguidores de “Flaco Bala” salieron a las calles para presenciar el traslado de sus restos de la capilla Niño Jesús de Praga hacia la iglesia de Santa Librada.
El traslado se realizó en un carro bomba de la compañía de bomberos de Las Tablas. Luego a la mitad del recorrido, miembros del actual equipo de béisbol de Los Santos cargaron el féretro hasta la iglesia donde se llevó a cabo la misa, oficiada por monseñor Fernando Torres Durán.
Antes de esa ceremonia religiosa, el Parque Porras, en el distrito de Las Tablas, un tradicional aposento de fiesta y alegría en el carnaval santeño, fue testigo del luto y el dolor que embargó a la familia de Azuero, al despedir a uno de los suyos, quien a base de coraje y voluntad, le dio muchos triunfos y satisfacciones a su pueblo, que ama y respira béisbol por sus poros.
La Iglesia de Santa Librada fue el escenario más idóneo para reunir a cientos de seguidores de Roberto Hernández, quien falleció el pasado sábado de cáncer en un prestigioso hospital de Houston, en los Estados Unidos. Ayer no hubo clases en Los Santos y la empresa privada les dio permiso a sus empleados para que participaran de estos actos religiosos.
Al finalizar la misa, en medio de ese dolor que embargó a los fanáticos, el presidente Martinelli reiteró que “Flaco Bala” fue un verdadero ejemplo para la juventud deportiva de nuestro país, porque estuvo luchando por su vida hasta el último momento.
De acuerdo con el presidente Ricardo Martinelli, ese fue uno de los mayores legados de esta leyenda.