Unos 30 productores de Chiriquí están utilizando nuevos sistemas de embalses de agua para contrarrestar los meses de sequía y aprovechar el líquido almacenado en las redes de riego de plantas y cría de animales con fuentes de agua viva o de lluvia.
Roberto Rubio, productor de tomate, cebolla, papa y hortalizas de la región de Cerro Punta, distrito de Bugaba, destacó que desde hace dos años maneja un embalse que almacena 300 mil galones de agua, con una profundidad de 3.50 metros supliendo 7 hectáreas de producción agrícola anual.
Rubio indicó que el sistema en su finca consiste en aprovechar al máximo los aguaceros durante la estación lluviosa en los invernaderos, bodegas y luego abastecer 6 hectáreas que incluyen áreas cerradas y campo a cielo abierto.
Según Rubio, esta inversión le costó 15 mil dólares y hasta el momento está teniendo buenas plantaciones con el mecanismo de captación y aumento de la producción por la disponibilidad del vital líquido en estas regiones donde no existen ojos de agua, quebradas ni ríos cercanos.
El horticultor de tierras altas reconoció que en los meses de sequía intensa se opera un pozo brocal de 200 pies de profundidad para mantener el nivel de agua y que pueda seguir el ciclo de regadío a las plantaciones para que no se vean afectadas, pero es muy difícil que el reservorio se mantenga totalmente seco.
Entre tanto, Raúl Ignacio Gallego, productor del sector de las Vueltas del distrito de San Lorenzo y quien posee un embalse de 400 mil galones de agua con una profundidad de 3.50 metros, comentó que tiene tres años de haber implementado el sistema de estanque para abastecer las necesidades de 12 caballos de carrera, 70 reses de producción de leche grado A y pastos.
Gallego optó por utilizar este mecanismo por el problema de abastecimiento de agua que afronta la zona, ya que anteriormente se habían realizado grandes perforaciones de pozos y se encontraba poco líquido, por lo que se invirtieron 21 mil dólares y se empezó a proveer de agua a los animales que se mantienen en la finca.
El productor pecuario y equino agregó que durante la intensa época seca pasada abasteció los establos y la lechería que requieren de constante mantenimiento para el ordeño de 45 vacas y también en los potreros alternos para darle de beber a todas las reses.
Gallego agregó que por los buenos resultados obtenidos se proyecta aumentar la producción a 120 vacas lecheras para suplir su capacidad máxima de reserva.
Luis Cáceres, ingeniero agrónomo de la empresa Riegos de Chiriquí, detalló que estos sistemas de geomembranas para reservorios de agua se han retomado de Europa y Sudamérica.
En el caso de Panamá, por ser un país tropical con estaciones lluviosa y seca, tiende cada año a que ocurran más sequías por el cambio climático, por lo que esto es una muy buena alternativa para captar agua.
Cáceres dijo que este tipo de proyecto posee unas medidas básicas de profundidad que oscilan entre 3.5 y 4 metros cúbicos con excavaciones rectangulares o cuadradas.
Acotó que se colocan sobre la tierra perforada capas de polietileno de alta densidad provenientes del petróleo (material virgen) que es soldado con una máquina soldadora de cuña caliente y las láminas vienen en rollos de 120 por 80 de largo y de un milímetro de grosor que es el requerido para el estanque de agua.
Cáceres explicó que antes de la colocación de las láminas se instala un geotextil no tejido para evitar la perforación de algún material punzocortante.
El especialista indicó que en diversas regiones donde la temperatura es muy cálida, los productores utilizan peces para que se alimenten de los insectos que caigan en el reservorio y que no proliferen los mosquitos. Otros productores utilizan cloradores de agua y pastillas para purificar el líquido y evitar la exposición a amebas o parásitos.
En regiones templadas los productores de hortalizas no requieren utilizar cloradores ni animales, puesto que los insectos portadores de dengue y malaria son de las áreas cálidas.