El biólogo y conservacionista chitreano, Francisco Delgado, atribuyó la llegada de los miles de calamares a las playas de Azuero, a una corriente de agua fría procedente de Costa Rica, atravesando la bahía de Panamá y todo el golfo de Parita.
Delgado detalló que los calamares que miden aproximadamente 28 pulgadas fueron afectados por el frío, hecho que los ha forzado a buscar aguas a la temperatura que acostumbran.
Dijo que el fenómeno también está sucediendo en el Pacífico de Costa Rica, por el gran frío que viene azotando a Norteamérica "y esto definitivamente ha confundido a los moluscos, por lo que no se descarta que otros animales marinos que no son comunes en estas zonas, puedan aparecer en la región, como las ballenas, orcas, cachalotes, focas, lobos y elefantes marinos.
El biólogo descartó que los calamares estén contaminados, reafirmando que sólo huyen de las aguas frías.