En la comunidad de Llano La Palma en el distrito de Natá residen Sabina Castillo Calderón de 83 años, Félix Calderón de 55 y Roberto Daniel Calderón de 12 años, todos miembros de una familia, que por razones del destino y diferentes causas dependen de la protección de otras personas, ya que ninguno de ellos se puede valer por sí solos.
Sabina Castillo, quien es el miembro mayor de la familia, se tuvo que enfrentar a la amputación de una de sus piernas a causa de la diabetes, mientras que Félix Calderón de 55 años, quedó inválido luego de sufrir un accidente y el menor de ellos Daniel Calderón de 12 años, nació con parálisis cerebral, todos ellos dependen de una silla de ruedas para poder moverse de un lugar a otro, ya sea dentro de sus casas o hacia los centros médicos para recibir los medicamentos y terapias que necesitan.
Aunado a los impedimentos físicos de tres miembros de la familia Calderón, se encuentra la escasez de recursos económicos, ya que en ocasiones sólo tienen la capacidad de ayudar a dos de sus familiares, teniendo el tercero que esperar por más tiempo.
INICIO DE LA AGONIA
La situación de la familia Calderón inició hace nueve años, cuando Sabina Castillo de Calderón, cuando empezó a sufrir dolores en una de sus piernas.
Su hija, Juana Calderón de Ortiz, manifestó que debido al dolor en su extremidad, ellos decidieron llevarla al hospital Marcos Robles de la ciudad de Aguadulce, para que recibiera asistencia médica.
Sin embargo, la situación no fue controlada, por lo que tuvo que ser trasladada hacia un centro médico en la ciudad capital donde los médicos descubrieron que sus dolencias se debían a la mala circulación de la sangre provocada por la diabetes, teniendo que amputarle la pierna desde la rodilla.
A partir de ese entonces las atenciones se centraron hacia esta señora, siendo una de sus nietas, Irma Calderón, quien cuidaba de ella, apoyada por sus tías.
Pero estos cuidados se complicaron cuando esta joven quedó embarazada, dando a luz posteriormente a Roberto Daniel Calderón, quien nació con parálisis cerebral.
Irma Calderón, indicó que luego del nacimiento del niño y durante cinco años, lo llevó al hospital Marcos Robles, para que recibiera terapia.
Recuerda que a la edad de un año lo inscribió en el Instituto de Habilitación Especial (IPHE) de esta ciudad, pero a medida que éste crecía se le hacía imposible cargarlo hasta la institución, situación que se agravó cuando dio a luz otros tres niños, a quienes debía atender.
"Si el niño tuviera una silla de ruedas, su traslado a un centro de tratamiento sería más fácil y así se podría recuperar, ya que él entiende todo lo que se le dice", enfatizó.
La familia de Irma está integrada por sus cuatro hijos y su esposo, única persona que trabaja y lleva el recurso económico al hogar; residen frente al parque de la comunidad, acompañados por la señora Sabina, a quien cuida.
LOS PROBLEMAS NO VIENEN SOLOS
Como si fuera poco, la situación de la familia Calderón empeoró cuando el 13 de febrero del pasado año, Félix Calderón se vio involucrado en un accidente de tránsito, mientras viajaba en su motocicleta hacia Pocrí y colisionó con un camión que conducía su sobrino.
En este accidente, Félix sufrió fracturas en la cabeza y severos daños en la columna vertebral.
Félix quedó imposibilitado para caminar, y recientemente se le cambió una válvula que le fue colocada en la cabeza, debido a una fuerte infección.
Su hermana Juana señaló que como consecuencia del accidente sufre de las lagunas mentales, por lo que tiene que estar bajo tratamiento médico.
Indicó que la pensión que recibe Félix es utilizada para la manutención de nueve de sus nietos, quienes viven con él y su esposa, luego de que una de sus hijas muriera.
Actualmente el menor que sufre de parálisis cerebral no recibe ningún tipo de atención en cuanto a terapias, ni tampoco toma ningún medicamento.
Según Irma, a través de una nota que le facilitara la directora del IPHE de Aguadulce, se solicitó ayuda al representante del área José María Añino, para que contribuyera con una beca para que el niño pudiera recibir la atención necesaria de la institución.
Pero expresó: "el representante no quiso aceptar la nota y lo que exigía era un boletín del año anterior, que no se tiene, por lo que no nos ayudó en nada".
Juana Calderón recalcó, que todo el pueblo conoce lo que sucede en torno a la familia, por lo que muchos los han apoyado, pero no así las actuales autoridades.
"Al legislador, el representante y el corregidor sólo se les vio en el sector durante la época de la política y ahora que se les necesita, ni siquiera nos dan su apoyo", reiteró.
Lo único que necesitamos es conseguir sillas de ruedas en buenas condiciones, para estas tres personas.
"Sólo existe una silla de ruedas para los tres, y cuando una de las personas adultas necesita de ésta, la otra tiene que quedarse acostada, aparte de que hay que pensar que Roberto va creciendo y no se va a poder seguir cargando", acotó.
Indicó, que existe otra silla, la cual no tiene ruedas y el forro está roto, por lo cual no se puede utilizar".
Por tal razón hace el llamado a las instituciones, autoridades o a cualquier persona que los apoye, por los menos con otra silla de ruedas.