Las honras fúnebres de los once músicos fallecidos en Loma Las Minas fue celebrada por el Arzobispo José Dimas Cedeño y concelebrada por siete sacerdotes y con seis monaguillos.
El féretro de "Ñato Califa" fue colocado en el carro bomba número 32 del Cuerpo de Bomberos de La Chorrera y el de "Chía" Ureña en el número 23.
La Policía Nacional asignó a 220 agentes y cinco ambulancias, además de 30 miembros de la Cruz Roja.
El Papa Benedicto XVI, a través del Nuncio Apostólico en Panamá, envió sus condolencias a los familiares de los fallecidos.
Antes de que Carlos Isaacs fuera sepultado, ya se vendían en la calle discos compactos con su música.
Al momento de la paz, dentro de la misa del funeral, los hermanos de "Ñato Califa" soltaron dos palomas blancas.
El número de la tumba de "Ñato" en el cementerio es el 19 y la de su hijo Carlos Anibal 20.
Luis De La Cruz: "Hay varios que ahora están empezando, que pueden echar la cumbia adelante como Avilés, el señor Gómez y otros".
Luis Delgado: "Nosotros pensábamos que el sucesor sería su hijo. Creo que habrá que hacer un esfuerzo tremendo porque Califa era Califa".