Rodeado de árboles y cubierto de una inmensa capa de neblina, en las maravillosas Tierras Altas de la provincia de Chiriquí, existe un extenso paraje ubicado a media hora de la comunidad de Volcán, cuyo sendero conduce a las cimas del Volcán Barú.
Volcán: un poblado que se encuentra ubicado a una altura de 7 mil pies sobre el nivel del mar y que posee una temperatura templada que oscila entre 7 y 17 grados centígrados, tiene su punto más alto a los tres mil 475 metros sobre el nivel del mar, desde donde es posible observar el Océano Pacífico y el Atlántico.
Un sitio plagado de un sinnúmero de bellezas naturales entre las que se encuentran pozos termales, lagunas, grandes bosques y una diversificada flora y fauna, continuamente es visitado por cientos de turistas que buscan en él, un medio de aventura y sano esparcimiento.
Lamentablemente, los panameños parecemos no aprender a valorar aún las riquezas naturales con la cual contamos y eso lo podemos palpar en la situación que hoy se observa en el sendero Volcán Barú.
Aunque el problema no se puede catalogar como grave, actualmente el punto más elevado en la región, sufre las secuelas de las acciones ejecutadas por los visitantes, quienes en su expedición por el área, tienden a depositar los desechos en el sitio donde hacen una escala para descansar o charlar.
Lo positivo de todo, es saber que no todas las personas piensan igual y son precisamente éstas, las que en un esfuerzo en conjunto, se han organizado para devolver y hacer del sendero, un sector digno de visitar y admirar.
Según cuenta el promotor del proyecto, Max Jaramillo, la iniciativa surgió durante una gira realizada a la cima del Volcán Barú, donde se observó que la última característica aparecida en el entorno de ese valioso recurso, era la proliferación de basura y cualquier cantidad de desechos que contaminan el aire puro prevaleciente en el área.
Durante la expedición realizada con la idea de tomar fotografías para adaptarlas a las páginas Webster en la popular red Internet y lograr explotar el turismo en la región, los aventureros notaron que el ambiente podría contaminarse en el lugar, si en el menor tiempo no se procedía a limpiar el lugar.
Fue entonces, cuando el grupo de personas decidió promover el problema y de inmediato se organizaron para atraer la mayor cantidad de organizaciones que cooperaran con la limpieza del sendero.
Llegado el día de la amplia y difícil jornada, el grupo conservacionista sin fines de lucro, se reunió a la 6:00 a.m. en el Cuartel de Bomberos y pasada una media hora, emprendieron el afanoso recorrido que se extendió hasta pasadas las 5:00 p.m., cuando decidieron paralizar el trabajo.
Al caer la tarde y bajo un fuerte aguacero, los voluntarios finalizaron la extensa y agotadora jornada, donde lograron recolectar aproximadamente un 90% de la basura que había en el terreno, las cuales fueron depositadas en bolsas negras que una vez introducidas en sacos, alcanzaron unos 45 sacos.
Por tal efecto y con motivo de desaparecer la incomodidad, en los próximos días procederán a instalar gran cantidad de cestos con letreros, de manera tal que las personas abandonen la mala costumbre de arrojar los desperdicios en cualquier lugar.
En la limpieza del mencionado sendero, trabajaron alrededor de 50 personas, entre las cuales figuran el grupo de Sinfonet Volcán, el Cuartel de Bomberos, la organización religiosa SEREC, la Comisión para la Erradicación del Gusano Barrenador (COPEG), la Cruz Roja, así como estudiantes graduandos del Colegio Secundario de Volcán e incluso algunos extranjeros que visitaban el área.
El vocero solicitó a los miembros del cuerpo de guías que cooperen con el mantenimiento y conservación del área, motivo por el cual pidió que reúnan la basura y la bajen hacia el vertedero de basura que es el sitio indicado para tirarlas.
Asimismo, hizo un llamado a los ciudadanos para que tomen conciencia de sus actos y eviten ensuciar o contaminar ese recurso, que además de proveer de vida a varias especies, puede ser de gran productividad para el fisco nacional.
Con ese esfuerzo, los 50 voluntarios recordaron a cada uno de los panameños, la importancia de conservar los recursos naturales, tan vitales para mantener la buena salud. Ahora sólo resta decir, que depende de todos continuar gozando de un ambiente limpio en Volcán.