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Denuncian a empresario


En la comunidad de San Agustín, distrito de Arraiján, existe una fábrica de bloques y ornamentales que está causando el malestar de los residentes del lugar, quienes acusan a los dueños de ésta por los ruidos que producen las maquinarias y los residuos de cemento que se esparce afectando la salud de los lugareños.
Según Rosa Magallón una de las residentes de ese sector, hace más de seis meses ella y su familia, quienes tienen su residencia, próximo a la citada fábrica, viven en sosiego, pues el estridente ruido que produce una mula que recoge bloques y la máquina que los hace, está causando problemas auditivos y nerviosos.
Los empleados de la fábrica inician labores a las 4:45 a.m. y terminan la jornada a las 7:00 p.m., durante siete días a la semana, sin importar la situación que viven los que allí residen.
Magallón expresó a través de una nota enviada al alcalde del distrito, Jaime Barroso, "que no es posible ni humano que los señores de la fábrica Loo, se enriquezcan y los que aquí vivimos perdamos lo más valioso que se tiene en la vida, que es la salud".
Agregó que debe mantener las puertas de su casa cerrada, que sufre de tiroides, pues el escándalo no permite escuchar las voces de sus familiares cuando intentan comunicarse unos a otros, lo que además está destruyendo sus nervios.
Desde tempranas horas de la madrugada, inicia el ruido de esta fábrica, explica Magallón, y lo preocupante es, que los más afectados en su familia son un hermano que tiene más de 50 años, que sufre del Mal de Parkinson y que habita justamente en un cuarto que colinda a esta fábrica, al igual que su madre que tiene problemas mentales.
Magallón dijo que unos de los chinos, le aseguró que los ruidos continuarán por 10 años más, pues necesitan sacarle ganancias al negocio.
"Necesitamos ayuda de las autoridades municipales y de Salud", es el clamor de esta humilde señora, la cual se trasladó hace 10 años a vivir a esta tranquila comunidad; sin embargo, han llegado unos asiáticos propietarios de la fábrica y otros negocios en el mismo lugar, a quienes no les importa con la vida de los residentes de esta comunidad.
Magallón reveló que ha conversado en varias ocasiones con Víctor y José Loo, dueños de la fábrica, pero estos aducen que en Arraiján, nadie puede "meterse" con ellos, pues son chinos con dos barras en el hombro.
Con el objetivo de buscar una solución a este grave problema, la comunidad de San Agustín realizó una reunión, con autoridades de Arraiján Cabecera, y el señor Víctor Loo, copropietario de materiales Loo, quien manifestó que están tratando de buscar una solución a este problema.
Magallón reconoció que esta fábrica, es una fuente de empleo de residentes en Arraiján, y paga impuesto a ese municipio, pero este no es motivo para que incumplan las normas de saneamiento ambiental.
A este problema, revela Venus Sánchez, moradora de esta barriada, se suma que los camiones están deteriorando la calle de asfalto, que precisamente hace unos ocho meses, fue reparada.
Sánchez explica que los camiones que transportan arena, saco de cemento y todo tipo de materiales de construcción Loo, que salen y entran a la fabrica, ensuciando a su paso nuestras casas y enfermando con el polvorín que levantan y afectan a más de 50 familias moradoras de esta comunidad.
Sánchez agregó que esta comunidad, carece de iluminarias y los residentes al final de la barriada necesitan un puente vehicular.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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