La comunidad de Cativá se encuentra alarmada ante la desaparición de un estudiante de II grado de la escuela Manuel Urbano Ayarza.
El niño Javier Yair Mendoza Davis, de ocho años, desapareció cuando se dirigía a su residencia, luego de una jornada escolar.
Según relatan dos de sus compañeros, Feliciano Frías y Antonio Jiménez, quienes viajaron en el mismo bus que los conduciría a sus casas, Javier se bajó frente al Instituto Profesional y Técnico (IPT) y con un hasta mañana se despidieron la tarde del miércoles 21 de junio.
Entre las versiones se conoció que, otros dos compañeros que estudian en la mañana en la misma escuela, Luis Gil y Víctor Arrocha manifiestan haber visto al niño esa tarde en un pick up blanco con negro que se dirigía hacia la barriada Kuna o el puerto de Zamba Bonita.
La denuncia fue presentada ante la Policía y la Subdirección de Información e Investigación Policial, las que iniciaron una serie de investigaciones y se registraron más de 10 mil vehículos con la misma identificación dada por los niños.
Por su parte, miembros del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), mantienen la búsqueda del niño en los alrededores del cauce de la quebrada cerca de la casa de Javier, sin embargo, las gestiones han sido infructuosas, porque el día que desapareció el infante, no había llovido intensamente.
En tanto que los padres de familia de la escuela se han movilizado, conformando grupos de búsqueda con la foto de Javier, así mismo los amigos de la familia que tienen botes y lanchas recorriendo las playas de Cativá.
Los padres de Javier emigraron de la República de Colombia hace aproximadamente 3 años, éste tiene dos hermanos menores Lilia Rosa, de 7 años, y Jairo de 3, que también viven con sus abuelos.
Javier Mendoza, padre del niño desaparecido, trabaja como guardia de seguridad en la empresa NASA, quien manifestó llevarse bien con todas las personas y nunca haber tenido problemas.
La directora del plantel, Alba Ceballos, y la maestra de Javier, Elvia Mercado permanecen en la escuela pendientes del teléfono para saber noticias del menor.
Lo cierto es que toda la comunidad apela a la conciencia de quien se lo haya llevado, porque sus padres descartancualquier tipo de accidente.