Diecisiete personas detenidas, empujones, forcejeos y una denuncia ante la Policía Técnica Judicial (PTJ) por privación de libertad, fueron los resultados de la toma de las oficinas de la Junta de Conciliación por parte de despedidos de la empresa Aguaseo quienes pedían la entrega de sus notas de reintegro.
Más de 150 trabajadores de Aguaseo que pertenecían a la Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario (DIMAUD) y que pasaron a esta empresa, fueron destituidos según el vocero Cirilo Martínez, de forma injusta por que se les ha obligado a algunos firmar un mutuo acuerdo, mientras que a otros por tiempo probatorio.
Con tolete en mano, las unidades del orden público llegaron hasta las oficinas que permanecían cerradas por los ex funcionarios, quienes reclamaban su derecho al trabajo, mientras que otros empujaban la puerta rodeada de los quejosos que no dejaban salir al secretario judicial, Eduardo Pérez, al que pedían su nota de reintegro.
Antes un funcionario de la Corregiduría del Barrio Sur pedía conversar con los molestos desempleados, quienes exigían que la propia alcaldesa Matilde de Ardines y los Concejales dieran respuesta sobre los problemas que viven con la empresa Aguaseo, la que en el contrato se comprometió a darles estabilidad laboral por dos años.
Marcos Andrade, del Sindicato Unico de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS), señaló que se está tomando represalias con los trabajadores, porque se afiliaron para defender sus derechos y la empresa Aguaseo lo que hizo fue utilizar empresas brujas como subcontratistas para no afrontar el problema al despedirlos.
En tanto, Ulises Paz, director del Ministerio de Trabajo en Colón, dijo que interpuso una denuncia ante la PTJ en contra de Marcos Andrade y las otras 16 personas por privar de libertad al funcionario conciliador Pérez, y por empujarlo cuando trató de entrar a las oficinas.
Paz señaló que no es la primera vez que cometen estos actos de irrespeto contra el Ministerio de Trabajo.
"Pensamos que ya es hora que arreglen los problemas de otra forma, no podemos tolerar tanta anarquía", recalcó.
Los policías procedieron a esposar a los desempleados que protestaban por la destitución injusta y los trasladaron a las instalaciones de esa institución ubicada solo a unos pasos del MITRADEL.
Mientras que algunos se resistían a ser esposados, Andrade gritaba "no somos delincuentes".