Cinco mil plátanos fueron destruidos por funcionarios de la Dirección de Prevención y Fiscalización Aduanera (DEFA) y de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (AUPSA), después de comprobarse que eran de contrabando desde Costa Rica.
Los plátanos habían sido decomisados a tres sujetos que trataban de introducirlos de contrabando desde Costa Rica, pasando por el río Sixaola, para llevarlos a un embarcadero en el corregimiento de Guabito y luego a camiones que los transportarían hacia la capital panameña.
El producto fue llevado a la comunidad de Guacho, camino hacia el corregimiento de Las Tablas, donde los funcionarios se encargaron de cortarlo con machetes en pequeños pedazos.
La destrucción se dio para evitar enfermedades de las que los plátanos puedan ser portadores y controlar que no se afecte la producción local. Ya hay antecedentes de contagios, en el caso del cacao con la enfermedad de la monilia, y en el ganado, con la tuberculosis bovina, males estos que fueron importadas, presuntamente por el intercambio fronterizo.
Se estima que el cargamento de plátanos tenía un costo aproximado de mil 200 dólares en el mercado de Panamá. Algunos productores se hábían quejando del contrabando.
Inversión enla producción
- Producir un plátano en Bocas del Toro lleva una inversión promedio de seis a siete centavos, y los plátanos que están cruzando desde Costa Rica tienen un costo de hasta cinco centésimos, lo que hace atractivo el negocio ilegal del contrabando desde suelo costarricense.