Los reclusos del Centro de Rehabilitación Nueva Esperanza, en la provincia de Colón se quejaron de las medidas que han tomado los funcionarios de Corrección, luego de una pelea que protagonizaron dos grupos de la galería uno, la semana pasada.
Mediante una nota, los reos, quienes en su mayoría laboran en las áreas de los talleres, cocina, preventiva y en la clínica, manifestaron que antes le permitían sentarse en tanques cuando los visitaban sus familiares, pero ahora está prohibido y sólo hay siete bancas para más de 300 detenidos. Según el documento elaborado por los internos, por uno han pagado todos, ya que ahora los obligan a quitarse las zapatillas.
Agrega la nota que las señoras mayores que acuden a visitarlos, las dejan por más de tres horas de pie esperando para ver si pueden entrar. María Ceballos, familiar de un reo, en medio de sollozos, dijo que tendrán que esperar más de un mes para llevarles alimentos, ya que hasta ese castigo quieren imponer.
Indican en la nota firmada también por los trabajadores internos, que desconocen si las medidas las está tomando el capitán Diego De León o el director del CRNE, Carlos Durán, pero quieren que las altas autoridades escuchen sus peticiones, ya que no son culpables de las acciones de otros.